Las elecciones regionales del pasado 6 de Diciembre provocaron todo un terremoto político en Francia. ¿La razón? Le Pen y su Frente Nacional se situaron en la primera posición, hundiendo al Partido Socialista de Hollande y consagrando al partido ultraderechista como el primero de todo el país. Eran las primeras elecciones tras los horribles atentados del 13N en París.

Estos ataques provocaron que el desconcierto y la desconfianza de la población ante los inmigrantes que entran cada día al país creciera de forma mayúscula. Al parecer, esta misma desconfianza es la que ha hecho que la población francesa se decantase en los comicios por la líder ultraderechista, la cual ha afirmado en multitud de ocasiones que su partido no acogerá a refugiados en aquellas ciudades donde gobierne.

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En un comunicado transmitido al gobierno francés hace menos de un mes, Le Pen reclamó el "cese inmediato de toda acogida de inmigrantes en Francia" como medida de "precaución" para evitar la infiltración de posibles terroristas. "La seguridad de los franceses hace imperiosa esta precaución", señaló Le Pen. Ante este comunicado, ¿qué políticas de #Inmigración podemos esperar si finalmente llega al poder? ¿Estará Francia cada vez más cerca de convertirse en el destino más imposible de alcanzar para los refugiados?

Pero las incógnitas crecen y crecen como la espuma en lo que se refiere a políticas de inmigración, ya que la canciller alemana Angela Merkel ha llevado al congreso que hoy mismo ha comenzado en Karlsruhe su nueva propuesta sobre inmigración. Se trata de un compromiso que incluye el objetivo de una "reducción perceptible” en el flujo de solicitantes de asilo, sin mencionar la fijación de un nivel máximo ni objetivos concretos de reducción. "Ni el Estado alemán ni la sociedad puede resistir un número de llegadas como el actual a riesgo de verse sobrepasado", añade la resolución de consenso.

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Según Merkel, la reducción del flujo migratorio "interesa a todos, tanto a Alemania como a Europa".

Ante esta iniciativa, las críticas que podían llegarle a Merkel desde dentro de su propia Unión Demócrata Cristiana (CDU) por la actual política de inmigración se convirtieron en los mayores aplausos de la mañana, sobre todo cuando la canciller insistió en la necesidad de intensificar las políticas de devolución. “Tenemos que centrar nuestros esfuerzos en la protección humanitaria y en devolver a sus países a aquellos que no tienen derecho a permanecer en Alemania”, aseguró.

La amplia sonrisa con la que Merkel salió del congreso parece augurar el éxito de su propuesta y el convencimiento de los más críticos de su partido. A pesar de todo, la líder alemana se encuentra en uno de los momentos más críticos desde que llegase al poder hace 10 años, ya que a los problemas internos de su propio partido se une la lucha que mantiene con Seehofer (el mayor opositor a la política migratoria de Merkel) durante estos últimos meses.

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De todo esto, lo único claro que podemos destacar es que la política de inmigración y la entrada de refugiados se ha convertido en uno de los temas principales para dos de los países más poderosos de la Unión Europea. ¿Terminará Le Pen uniéndose a esta política de "descenso del flujo migratorio" si finalmente se produce ese giro a la derecha en Francia? ¿Podrá evitar Francia que la ultraderecha se consagre como la opción mejor situada de cara a los próximas elecciones presidenciales? Demasiadas incógnitas sin resolver para una comunidad europea que, en un primer momento comenzó levantando vallas fronterizas en países como Austria o Eslovenia, y ahora apoya en Alemania y cada vez más en Francia las políticas migratorias que impidan a los refugiados llegar hasta el viejo continente.