Al hacer balance anual de su año como primer ministro de Italia, Matteo Renzi solo ha mencionado una tarea pendiente. Es la ley de uniones civiles homosexuales, que en distintas ocasiones ha planteado a lo largo del año 2015 pero que, sin embargo, nunca ha logrado aprobar "por problemas de tiempos y de ritmos". 

La ley que permitiría a los gais las uniones civiles crea enfrentamientos dentro del propio partido del primer minsitro, el Partido Democrático. También en el seno de otros partidos más conservadores como Forza Italia. Y mucho más en el Vaticano que, aunque no gobierna en Italia, tiene un poder que trasciende las 44 hectáreas de la Ciudad del Vaticano.

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El 2016 será "un año clave" para los derechos civiles en Italia, anunció el primer ministro. Personalmente, se manifestó a favor del matrimonio gay y defendió que se trata de una cuestión de "dignidad y de justicia". Además, garantizó que pondrá en esta nueva reforma "las mismas energías" que ha concentrado en otras como la reforma de la ley electoral, la educativa o la reforma laboral.

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