El conflicto sirio se remonta a mucho tiempo atrás de la aparición del #Estado Islámico. Desde el inicio de los tiempos –desde la existencia de Mesopotamia–, el territorio había sido una zona estratégica; además de albergar aproximadamente un tercio de las reservas naturales de petróleo, era un punto de conexión entre Oriente y Occidente. Así pues, a lo largo de los siglos, el territorio se ha visto envuelto en disputas dado a su posición geográfica, siendo éste dominado por los grandes imperios de la Historia: Imperio Persa, Imperio Romano, etc. A raíz de la ruptura del Imperio Romano, se produjo el auge del Islam, consolidándose paulatinamente como religión oficial en Oriente y finalizando con la creación del Imperio Otomano por parte de los turcos, los cuales se establecerían en el territorio hasta la Primera Guerra Mundial.

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Tras el final de la Gran Guerra, la zona se fragmentó dando lugar a Arabia, Jordania, Iraq… y es entonces cuando aparece lo que hoy en día conocemos como #Siria.

En relación a esto, países como Francia o Inglaterra tenían intención de derrotar al Imperio Otomano; para ello, se les prometió un gran país a sus habitantes con el fin de combatirlo desde dentro. Sin embargo, ambos países decidieron controlar las zonas bajo el poder de numerosos gobernantes colocados por ellos mismos en función de sus intereses. Tras la Segunda Guerra Mundial, surgieron numerosos conflictos en Siria debido al afán de dominación territorial con el fin de controlar los recursos existentes allí. En ese momento, aparece El Baaz, partido árabe, socialista y, lo más importante: laico. El surgimiento de esta nueva ideología se instauró con gran fuerza en Siria e Iraq; sin embargo, con el paso de los años, comenzaron a existir diferenciar dentro de la propia ideología, lo cual hizo que Siria se viera enfrentada a Irak y supusiera la ruptura entre ambos, actuando desde ese entonces de forma independiente.

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En plena Guerra Fría (1947 – 1989), en Siria subió al poder Háfez al-Ásad hacia el año 1971; esto trajo numerosos problemas debido a la condición chií del presidente, pues la mayor parte de la población era constituida por musulmanes sunníes. La continua sensación de malestar y oposición al régimen culmina con el ascenso al poder de Bashar al-Ásad (hijo de Háfez al-Ásad) en el año 2000.

En el año 2011, se producen las Primaveras Árabes para promulgar la idea de democratizar el territorio, lo cual supone una serie de violentos enfrentamientos y numerosas muertes, culminando con una Guerra Civil en Siria. En ese momento, el gobierno de al-Ásad se enfrenta a los sunníes, dentro de los cuales se puede insertar a los llamados islamistas. A su vez, parte de esta oposición está formada por los islamistas radicales –movidos por el sentimiento de opresión y la idea invasora de Occidente–conocidos como Al-Nusra e ISIS (también denominado Estado Islámico, que adopta la identidad árabe), que terminan controlando la mayor parte de Siria.

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Desde ese momento, el pueblo kurdo lanza continuos ataques para combatir a los radicales que se sitúan en el territorio sirio y que están en contra del gobierno de al-Ásad; sus fuerzas son apoyadas por países como Irán, China y Rusia, frente a la oposición de países como Francia, EEUU e Inglaterra.

En conclusión: el conflicto sirio surgió hace varios siglos, siendo varios países los causantes del malestar al que se ha visto enfrentada la zonal, culminando todo ello con la aparición de grupos radicales como el Estado Islámico. #Terrorismo