El Vaticano ha vivido hoy un día histórico: el comienzo del Jubileo, el Año Santo Extraordinario convocado por el #Papa Francisco dedicado a la misericordia. Se trata de un periodo de tiempo especial que se dedica a perdonar los pecados de los cristianos. En él, el papa concede un perdón general a todos los cristianos arrepentidos y los anima a realizar una peregrinación y a pasar por una de las puertas santas. 

Aunque todavía no está confirmado, se espera que la gran novedad de este tiempo jubilar sea que Francisco conceda el perdón a las mujeres que hayan abortado y se hayan arrepentido después. Es uno de los gestos que quiere tener con todos aquellos que piden perdón por sus actos, porque el papa entiende, según ha dicho en anteriores ocasiones, que la Iglesia "a veces sigue una línea dura" y "excluye" a muchas personas.

Anuncios
Anuncios

Por eso, especialmente durante este Año Santo, quiere abrirse a más gente y acoger a los creyentes. 

Se celebrarán jornadas dedicadas a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos, a los presos, etc. 

En la ceremonia de apertura oficial, el papa argentino pidió a los fieles volver a tener un "impulso misionero". Esta ha sido siempre una de las grandes ideas de Jorge Bergoglio, que ha reiterado en diversas ocasiones su interés por fomentar una Iglesia más humilde y cercana a los más desfavorecidos. 

En este miércoles, Día de la Inmaculada, acudieron a la plaza de San Pedro 50.000 personas, según las cifras oficiales del Gobierno de Roma. Asistieron a una ceremonia histórica en la que el momento más conmovedor fue la apertura de la puerta de la Basílica de San Pedro, que permanecerá abierta hasta la clausura del Jubileo, el próximo 20 de noviembre de 2016. 

La última vez que la puerta estuvo abierta fue en el año 2000, el último Año Santo, convocado por el papa Juan Pablo II. 

Tal cantidad de gente y el riesgo de la amenaza terrorista (los yihadistas han señalado directamente a Roma como uno de sus objetivos) han marcado la jornada.

Anuncios

Para entrar dentro de la plaza era necesario pasar distintos controles: el personal de seguridad abría todos los bolsos y mochilas y hacía un escáner de metales a todo el que quería acercarse a la plaza. Otro control era necesario para acceder al interior de la plaza. 

El centro de Roma y, sobre todo, las inmediaciones del Vaticano, estaban prácticamente blindadas. Dos mil policías, militares y miembros de protección civil se han ocupado de controlar una jornada que ha transcurrido sin problemas. Además, había en funcionamiento 1.000 cámaras de videovigilancia enfocando a los puntos principales.  

El Gobierno de Roma, además, había ya incrementado las medidas de seguridad y había prohibido transportar materiales explosivos y sobrevolar el centro de la ciudad. 

Estas medidas preventivas se mantendrán durante todo el tiempo que dura el Jubileo (del 8 de diciembre al 20 de noviembre de 2016), periodo en el que la ciudad de Roma espera 40 millones de visitantes, según las primeras estimaciones. El papa nombra un nuevo director del Banco Vaticano después del escándalo

Comienza el juicio por Vatileaks 2 y revoluciona la Santa Sede #Religión