Mientras en España el partido #Podemos está surgiendo como una tendencia política en busca de un cambio en pro de lo social, en Sudamérica pareciera estar ocurriendo un proceso totalmente contrario: los gobiernos de tilde socialista que mantuvieron una fuerte hegemonía a lo largo de la década pasada muestran cada vez un mayor declive.

En Brasil, el gobierno de Dilma Rousseff ha ido perdiendo el apoyo paulatinamente,  A pesar de la pasión intrínseca del brasileño por el fútbol, cuando se ataca directamente el bienestar social de un pueblo no hay pasión que contrarreste el efecto negativo que rodeará el actual período presidencial.

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Además, hay que sumar el escándalo de corrupción de Petrobras, la empresa petrolera estatal bajo investigación por acusación de soborno contra el senador aliado de la presidente Rousseff, Delcidio do Amaral.

En Argentina, el pasado 22 de noviembre se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, resultando ganador el candidato opositor Mauricio Macri. Desde el año 2003 Argentina se encontraba sumida en la hegemonía kirchnerista, primero bajo el gobierno Néstor Kirchner y luego bajo el mandato de su viuda, Cristina Fernández de Kirchner. Durante este gobierno pro-socialista, los Kirchner utilizaron una retórica populista para desviar la atención de los fuertes problemas económicos por los que pasaba la nación, utilizando el apoyo de países aliados en el hemisferio como #Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua.

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Sin embargo, la crisis alcanzó un nivel poco tolerable y la voz de cambio se hizo sentir a finales de este año, trayendo como consecuencia el fin de la hegemonía.

Sin embargo, Venezuela vive un momento diferente al de Brasil o Argentina. Desde que Hugo Chávez tomó posesión en 1999, el país se ha sumido en una fuerte polarización entre los dos principales grupos políticos: chavismo y oposición. Manteniendo un gobierno de corte socialista, Chávez (y posterior a su muerte,Nicolás Maduro) también utilizó el populismo para mantener a las masas a su favor, a pesar de una serie de factores que en cualquier otro país produciría una salida prácticamente inmediata del gobierno: la economía del país está sumida en uno de los peores momentos de su historia moderna, escándalos de corrupción desenfrenados , acusaciones bien fundamentadas de narcotráfico hacia altos mandatarios , encarcelamientos políticos (siendo Leopoldo López el más notable), violencia contra la oposición (como el asesinato del dirigente del partido de oposición AD Luis Manuel Díaz en un acto de campaña esta semana), cierre y censura a medios de comunicación, entre otros.

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Es un hecho que durante toda su carrera política Hugo Chávez nunca perdió una elección que él disputara directamente. Sin embargo en 2007, la oposición ganó por menos de un 1% una elección que buscaba elegir una nueva constitución. Adicionalmente, en las elecciones parlamentarias de 2010 la oposición obtuvo el 51% de los votos, a pesar de sólo obtener el 31% de los escaños parlamentarios (para entender esta situación, ver Gerrymandering). Pero sin Chávez, la situación podría cambiar.

Queda esperar los resultados del 6D y ver si la tendencia de cambio iniciada en Argentina termina permeándose en Venezuela y el resto del hemisferio, o si la hegemonía chavista logra prevalecer una vez más para buscar una salida a la crisis actual.

¿SERÁ POSIBLE EL CAMBIO EN VENEZUELA?

MESA UNIDAD DEMOCRÁTICA MÁS CERCA DE GANAR LAS ELECCIONES #Elecciones Venezuela