Hace tan solo un año una aeronave de la compañía Air Asia perdía el control y desaparecía en el mar de Java. Las investigaciones llevadas a cabo a lo largo de este año apuntan a que el accidente se debió a un componente defectuoso y a una mala respuesta a la emergencia producida por parte de la tripulación de vuelo.

El Airbus A320-200 (QZ8501) volaba desde Surabaya a Singapur cuando se estrelló el 28 de diciembre de 2014, con 162 personas a bordo y 42 minutos después del despegue.

Inicialmente se barajó la posibilidad de que la mala climatología fue la causante del derribo del avión, sin embargo investigaciones posteriores llevadas a cabo por el Comité Nacional del Transporte de Indonesia han demostrado que las causas del accidente fueron las ya mencionadas mala actuación de la tripulación sobrevenida por una mala comunicación entre los pilotos y por la inoportunidad del componente defectuoso.

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Al avión siniestrado le falló la computadora de control de vuelo o FMS (Flight Management System) por tener una soldadura agrietada, probablemente incontrolada. Además de este error, el aparato había sufrido cuatro diferentes errores durante el mismo vuelo, y hasta 23 veces en todo el año anterior. Esta avería hizo que la tripulación de vuelo no pudiese controlar la aeronave, lo que motivó que ésta entrara en un estado de bloqueo prolongado de los mandos de vuelo que la tripulación no fue capaz de recuperar.

Este tipo de averías no son muy frecuente pero puede darse el caso de que un bloqueo del FMS o sistema de gestión del vuelo produzca la alteración en el control del avión por un bloqueo continuado en los mandos de vuelo, que si no se está muy entrenado puede llegar a producir la imposibilidad de recuperar el control del avión como ha sucedido en este caso.

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Por ello es muy importante que el mantenimiento de las aeronaves en tierra por parte de las aerolíneas sea lo más riguroso posible y se ajusten a los calendarios de revisiones que las compañías fabricantes de los aviones exigen. Asimismo en las tripulaciones no se pueden escatimar gastos en su formación. Las aerolíneas centradas en sus balances rigurosos intentan obviar que la formación de las tripulaciones debe ser lo más completa posible simulando en sus entrenamientos recurrentes todas aquellas posibles situaciones que en la vida real se puedan dar.

En este accidente el piloto intentó reajustar el sistema de gestión de vuelos para solucionar el problema que, en este caso, aparentemente era del timón de dirección, que desconecta el piloto automático del avión si sobrepasa un determinado límite. Las acciones posteriores tomadas por los pilotos con el piloto automático desconectado parece que no fueron todo lo efectivas que debieron ser. Los investigadores dicen que “el copiloto pareció sorprendido y desorientado cuando el avión se ladeó bruscamente”

En este accidente han concurrido varias causas, entre ellas el fallo humano, pero además de este no debemos olvidar que una aeronave cuyos componentes no se vigilan adecuadamente pueden originar una actuación de la tripulación cuyo resultado ya conocemos.

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Este tipo de #Accidentes debe llevar a las Comisiones de Investigación de Accidentes a sacar conclusiones eficaces para que los fabricantes de aeronaves puedan tomar unas determinadas medidas dirigidas a evitar que nuevos accidentes se produzcan por estas causas.