En un día como hoy, cuando se celebra el Día Internacional del Migrante, es importante conocer profundamente la trascendencia que ha tenido la crisis migratoria a lo largo de este 2015 que poco a poco se nos va. ¿Vivimos en un mundo en paz? La respuesta podemos obtenerla en forma de datos.

Nada más y nada menos que una de cada 122 personas en el mundo son consideradas víctimas de desplazamientos forzosos tras haber sido obligadas a abandonar su lugar de origen. ¿Las principales causas? Según ha anunciado este viernes la ONU, los conflictos armados, las guerras y las persecuciones originadas por motivos políticos, étnicos o sexuales.

Anuncios
Anuncios

Como consecuencia de esto, se estima que el número de desplazados alcance los 60 millones en todo el mundo antes de que el 2015 llegue a su fin. Parte de ellos continúan llegando a Europa. Según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), 991.000 migrantes han entrado en nuestro continente durante este año, por lo que se espera que la cifra llegue al millón antes de que finalice el 2015.

Según confirmó ACNUR tras difundir sus estadísticas globales del primer semestre del año, esta cantidad abismal de desplazamientos romperá todos los récords. Durante estos primeros meses, el número de refugiados superó los 20 millones por primera vez desde 1992, mientras que las solicitudes de asilo (cercanas al millón) aumentaron un 78%. Los desplazamientos internos (dentro del país de origen) crecieron hasta alcanzar los 34 millones, superando en dos millones al mismo periodo del año anterior.

Anuncios

Sumando esta última cantidad al número de personas que se han visto obligadas a salir de su país, la cifra total de personas desplazadas podría alcanzar, como mencionamos anteriormente, los 60 millones por primera vez desde que existen registros.

Pero esto no es todo. Según señala ACNUR, el ritmo de retorno voluntario de refugiados está en su nivel más bajo en las tres últimas décadas. Es decir, estos desplazados cada vez tienen menos intención de volver a sus lugares de procedencia, de lo cual podemos deducir que aquellos conflictos o persecuciones que provocaron su huida suponen un problema que, en vez de solucionarse, se encuentra en un estado cada vez más extremo y peligroso. Por ello, en estos primeros seis meses solo han vuelto a sus países unos 84.000 refugiados, casi 23.000 menos que el pasado año durante el mismo periodo.

Con todos estos datos sobre la mesa, es obvio que el balance de este año que se va resulte altamente negativo. La cifra de nuevos refugiados ha ido aumentando a un ritmo de 4.600 personas al día, según este informe. Como consecuencia, también se ha incrementado la presión ejercida sobre aquellos países que les acogen, algo que, según advierte ACNUR, "de no gestionarse y controlarse debidamente puede incrementar el resentimiento e incitar a la politización de los refugiados". Pero a pesar de todo, esta Agencia resalta algo que resulta muy esperanzador.

Anuncios

"La primera mitad de 2015 también estuvo marcada por una extraordinaria generosidad". Y es que hay países que han demostrado su solidaridad acogiendo a desplazados, como es el caso de Turquía, país que más refugiados ha acogido en el interior de sus fronteras (1,84 millones), mientras que Líbano ha sido el que más desplazados tenía con respecto al tamaño de su población (uno por cada 209 habitantes).

Pero, ¿qué hacen estos desplazados una vez que traspasan las fronteras del país donde se dirigen? Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son ya más de 150 millones (de los 232 millones que existen en todo el mundo) los migrantes que trabajan, lo que genera una tasa de participación laboral más alta que la de los ciudadanos de los países en los que residen. Esto, además de ser productivo para estos países, supone una vía de esperanza para todos aquellos que no ven otra salida más que la de huir de sus propios hogares para preservar sus vidas, algo que debe suponer una de las cosas más duras que existen. #Inmigración