Después de varias semanas de intentar ocultar los hechos que ya habían anunciado tanto los servicios secretos de EEUU como el #Estado Islámico, el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, confirmó esta mañana que el avión siniestrado en el Sinaí fue víctima de un atentado.

Así pues, dicho supuesto “accidente”, que ahora deja de serlo para entrar en  la sangrienta lista de “victorias” del Estado Islámico, confirma de intención del presidente ruso de combatir a dicho grupo terrorista mediante la serie continuada de bombardeos en Siria, y tras los atentados de París del pasado viernes 13, busca aliarse con Occidente para determinar una acción conjunta que logre erradicar esta terrible amenaza que se cierne sobre muchos países y grandes potencias.

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Llama a una “lucha integral” contra el enemigo común

En concreto, Putin quiere que se combine la acción armada con el bloqueo económico de las fortunas que sostienen los gastos del Estado Islámico así como acabar con sus fuentes de información, que según se ha rebelado proporciona al grupo yihadista unos beneficios diarios que rondan el 1000000 de dólares diario. Estas fuentes de financiación son el comercio ilegal de petróleo (que parece que es comprado por diversos países europeos  por sus bajos precios), la venta de las antigüedades expoliadas en los museos y yacimientos que han caído bajo su control, como por ejemplo el de Palmira, y la extorsión financiera a las poblaciones que sufren su yugo en Irak y Siria.

Piedad divina pero no humana

Como anécdota a la terrible noticia de la confirmación de que el siniestro aéreo del Sinaí fue en realidad un atentado yihadista, corre el rumor por las redes sociales de que Putin aseguró a su gabinete ejecutivo tras confirmarse la autoría del Estado Islámico que “Dios tendrá piedad de los terroristas, pero yo los enviaré a su lado

#Rusia siempre ha mostrado una posición hostil ante el grupo armado yihadista y en múltiples ocasiones les ha recriminado a los países occidentales su falta de actuación para tratar de impedir su avance.

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Tras lo sucedido en París seguramente la situación cambie y se llegue a una política de unidad frente a un sanguinario enemigo común.