Después de dos años de investigación finalmente se descubrió que el cuerpo de uno de los presos del penal de Pedrinhas, en el estado de Maranhão, fue descuartizado en 59 partes, rociado con sal y puesto en bolsas de basura.

Esta es la conclusión a la que ha llegado el fiscal brasileño Gilberto Câmara França Júnior, que en sus 18 años de carrera nunca se había topado con un escenario igual: "Te pone contra la propia condición humana" declaró a BBC Mundo.

El atroz crimen fue cometido por el grupo “Los ángeles de la muerte”; al parecer la víctima, Edson Carlos Mesquita da Silva, tuvo un roce con uno de los líderes de esta banda lo que provoco el atroz asesinato.

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Según el testimonio de un personaje protegido, los siete ejecutores, se comieron el hígado después de asarlo.

Los grupos que controlan los penales han creado sus propias reglas y castigos, por este motivo se han producido decapitaciones, linchamientos y violaciones colectivas; sobre esto cuenta uno de los ex reos que ha logrado recuperar su libertad después cuatro años y cinco meses: "Cuando desobedeces el reglamento, son ellos los que juzgan y ejecutan".

No sería la primera vez que se cometen actos de máxima brutalidad dentro de las cárceles de #Brasil, el 2014 llegaron a los medios de comunicación grabaciones de los castigos impuestos por los grupos carcelarios. Gracias a estas imágenes Brasil corre el riesgo de recibir su primera condena por parte de la Corte Interamericana de #Derechos Humanos, al no poder mantener la seguridad necesaria para las personas que cumplen penas delictivas dentro de sus prisiones.

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Uno de los problemas principales que enfrentan las cárceles de Brasil es la superpoblación, tienen espacio para 377 mil reclusos, sin embargo albergan a 607.731, la mayor cifra de toda América Latina y la cuarta a nivel mundial por detrás de Estados Unidos, China y Rusia. En los últimos 25 años, según cifras del Departamento Penitenciario Nacional, el número de detenidos se ha incrementado en un 575%.

Nadie quisiera vivir en ese infierno, el propio ministro brasileño de Justicia, José Eduardo Cardozo, dijo que preferiría morir antes de ser encerrado.