El Vaticano revive hoy el caso de filtración de documentos que llevó a la renuncia del papa Benedicto XVI en 2012 después de que su mayordomo, Paolo Gabriele, publicara parte de la correspondencia del pontífice. 

Después de celebrar el Sínodo de la Familia y mantener debates durante casi un mes, entre los que saltaron diversos escándalos -el principal de ellos, la presentación ante la prensa de un cura homosexual, que presentó a su pareja, justo el día antes de comenzar el Sínodo- el escándalo ha vuelto a la Ciudad del Vaticano. Otros de los rumores que el Vaticano acusó de querer desestabilizar el Sínodo fue que el papa tenía un tumor cerebral. 

El país más pequeño del mundo, de 44 hectáreas, vive un escándalo inmenso.

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Este lunes, la Santa Sede informaba que había detenido a dos personas por divulgación de secretos. Una de ellas era el cura español Lucio Ángel Vallejo Balda, que estaba supuestamente compinchado con la experta en comunicación italiana Francesca Chaouqui. El español nació en 1961 en Villamediana de Iregua (La Rioja), es licenciado en Teología Espiritual y doctor en Teología y está especializado en asuntos económicos. Pertenece a la asociación "Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz", muy unida al Opus Dei.

Ambos habían trabajado respectivamente como secretario y miembro de la extinta Comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA). Él permanece arrestado, mientras que ella fue liberada tras declarar. En su defensa, Chaouqui afirmó que es Vallejo el culpable de todo. 

El Vaticano les acusa de ser quienes ofrecieron información reservada para la publicación de dos libros sobre las finanzas del Vaticano.

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Son "Via Crucis", de Gianluigi Nuzzi Via -el mismo que en 2012 escribió "Sua Santita" en el primer Vatileaks- y "Avarizia", de Emiliano Fittipaldi, que promete mostrar "las cartas que revelan la riqueza, los escándalos y los secretos de la Iglesia de Francisco".

La Santa Sede ha calificado estas dos publicaciones como una "grave traición a la confianza del papa" y subrayó que los autores se han aprovechado de "un acto gravemente ilícito". 

Algunos de las revelaciones ya se han filtrado a la prensa. Los periódicos italianos publican extractos de ambos libros que revelan que en 2010 la mayor parte del dinero que se recogió con la institución que gestiona las obras de caridad del papa (el Óbolo de San Pedro) no se destinó a los más necesitados, sino a gastos de distintas instituciones vaticanas.

También afirman que en el Vaticano hay cientos de cuentas bancarias "sospechosas" y que la Santa Sede tiene más de 5.000 bienes inmobiliarios que ni ellos mismos pueden cuantificar porque no hay registros. 

La Conferencia Episcopal Italiana estima que estas filtraciones se deben al miedo que hay en el seno de la propia Iglesia al proceso de apertura y renovación del #Papa Francisco.

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El presidente de la institución, Nunzio Galantino, dijo en los medios de comunicación que "Si es un ataque a Iglesia no sabría decir de dónde viene. Seguramente de alguien que tiene miedo por el proceso de renovación que el papa Francisco está llevando adelante". Se refirió a una oposición que existe en el Vaticano a la que le cuesta aceptar "este cambio". 

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