Este domingo los ciudadanos turcos pasarán por el examen de las urnas los planes del actual presidente Recep Tayyip Erdoğan para su país. Para ello, el conservador-islámico partido Justicia y Desarrollo pretende reunir la mayoría parlamentaria que no pudo alcanzar en junio para llevar a cabo los cambios en la constitución que permitan reforzar el liderzago de Erdogan como presidente de Turquía.

El principal partido de la oposición, el socioliberal Partido Republicano del Pueblo (CHP) ha tratado de marcar distancias con el partido de Gobierno en esta última campaña electoral con la expectativa de aumentar su número de diputados -ahora 132- y optar a la formación de Gobierno.

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En situación de empate parlamentario se encuentran la tercera y cuarta fuerza del país, el ultraderechista Partido de Acción Nacional (MHP) y la izquierda kurda del HDP (Partido Democrático de los Pueblos), ambos con 80 escaños.

Las #Elecciones de este domingo vienen además marcadas por el atentado sucedido en Ankara hace unas semanas y que acabó con la vida de 102 personas durante una concentración por la paz en la capital turca. La mayoría de los asistentes eran simpatizantes de la izquierda y el Partido Democrático de los Pueblos, lo que ha provocado que uno de los colectivos de lucha armada del país, el PKK (kurdo) diese por rota la tregua marcada por el Gobierno. Hecho que alimenta el debate de la seguridad y el terrorismo en Turquía y que corre en favor del partido de Erdogan.

Sin embargo todas las encuestas apuntan a que el escenario que salga de las urnas este 1 de noviembre será muy similiar al del pasado mes de junio, con un Justicia y Desarrollo incapaz de formar Gobierno en solitario (ahora se encuentra con 238 escaños, a 18 de la mayoría absoluta) y sin una alternativa clara de tendencia izquierdista.

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Por lo tanto y, aún a falta de conocer los resultados electorales, parece que tanto el MHP como el CHP, extrema derecha y centro, podrían ser protagonistas al permitir un nuevo gobierno del partido de presidente Erdogan para así no convocar nuevas elecciones.

Por último, la izquierda kurda se juega su supervivencia política y, lo que es más importante, la presencia en el debate de los derechos de las minorías en Turquía como freno más absoluto a las políticas islamointegristas del Gobierno. El Partido Democrático de los Pueblos es una formación muy joven -fundada en el año 2011-, que actualmente cuenta con un 13% del voto, y que ha conseguido romper los esquemas de la política turca. Elementos novedosos como una presidencia doble y paritaria, hacen sacudir los esquemas de los partidos tradicionales e introducen en la sociedad otomana nuevas perspectivas. Este domingo deberá superar la barrera del 10% -una de las más altas del planeta- para continuar en el parlamento después irrumpir el pasado junio con 80 representantes en Ankara.