En los últimos días, el ambiente hostil propagado por el #Terrorismo se expande por toda Europa. Sin embargo, en la otra orilla del Mediterráneo existe un régimen democrático donde también ha vuelto a reinar el caos terrorista tras un 2015 cargado de horribles ataques.

Se trata de Túnez, un estado democrático que fue escenario de una auténtica masacre el pasado junio, cuando un miembro del autodenominado #Estado Islámico asesinó a 38 extranjeros en la playa privada del Hotel Riu Imperial Marhaba, en la ciudad de Susa. Se trataba del segundo ataque terrorista en 2015, ya que tres meses antes varios comandos islamistas quitaban la vida a 21 turistas en el Museo del Bardo de la capital.

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Ambos atentados fueron reivindicados por la organización local "Okba bin Nefa", que mantiene lazos con el Estado Islámico.

Pues bien, esta misma mañana las fuerzas antiterroristas tunecinas han evitado otro atentado terrorista que pretendía repetir la masacre sucedida en Susa hace ahora 5 meses. Las autoridades han arrestado a 17 yihadistas y desmantelado una célula que esperaba para actuar en Túnez. Según asegura Rafik Chelli, jefe de Seguridad del Ministerio del Interior tunecino, entre los detenidos hay diversos terroristas entrenados en campos de Siria y Libia. "Los terroristas tenían entre sus objetivos instalaciones vitales como centros de Seguridad y edificios públicos, así como hoteles, y su fin era desatar el caos por todo el país", explicó Chelli.

Lo que está claro es que estos atentados están dejando por los suelos la industria del turismo (base de la economía nacional tunecina) en un país que lidera el triste ránking de yihadistas extranjeros que viajan a Libia, Siria e Irak para unirse a las filas del Estado Islámico y otros grupos islamistas radicales.

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Según confirman las autoridades tunecinas, más de 3.000 nacionales se han unido a estos grupos en Oriente Próximo y en Libia, y casi 2.000 tunecinos se han dejado la vida combatiendo la yihad.

Ante esta oleada de terror, la Policía de Túnez ha confirmado que levantaran un muro a lo largo de la frontera con Libia para evitar que organizaciones terroristas que operan en Túnez como “Ansar al Sharia” o “Okba ibn Nafaa” crucen fácilmente la frontera. El horror que está provocando esta última organización en especial está dejando sin aliento a las autoridades tunecinas. El pasado viernes, varios de sus miembros atraparon a dos menores tunecinos, le cortaron la cabeza a uno de ellos y obligaron a su compañero a llevarla a su familia como aviso para quienes colaboran con la Policía.

Recordemos que el terrorismo continúa tratando de desestabilizar Túnez desde que el país mediterráneo consiguiese derrocar al dictador Ben Ali e implantar un régimen democrático a través de un exitoso proceso de transición, con elecciones libres y la Constitución más avanzada del Mundo Árabe.