#Siria continúa siendo uno de los principales puntos calientes del planeta. Tras la ocupación de buena parte del territorio sirio por parte del autodenominado Estado Islámico, el país no ha dejado de sufrir ataques y bombardeos. A la lucha interna mantenida entre el bando del presidente Bashar al-Asad y los grupos rebeldes, se ha unido el estallido de un conflicto que tiene como protagonista principal a esta organización terrorista presente también en otros países de la zona como Irak o Líbano, y que está dejando miles de víctimas en lo que va de año.

Como es normal, detrás de cada uno de estos fallecidos hay siempre una historia que contar.

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Pero hay ocasiones en las que todo se resume con pocas palabras. Es el caso de la superviviente del último bombardeo que se ha producido esta misma tarde sobre una casa particular en Siria. Cuando el artefacto explotó, una niña pequeña se encontraba en su interior rezando. La pequeña, rescatada milagrosamente de la explosión, no hacía otra cosa que preguntar si su familia se encontraba a salvo. “¿Ha rescatado usted a mi padre y a mi madre? ¿Está mi madre a salvo? ¿Está usted seguro? ¿Y mi hermana Safa? ¿Y mi hermano? ¿Los ha sacado usted? ¿Está usted seguro?”, preguntaba insistentemente al hombre que la sostenía mientras intentaba sacarla de aquel lugar.

Gracias, Dios. Puede que Dios se vengue de ti, Bashar”, continúo la pequeña entre lágrimas. “Me estaba preparando para mis rezos cuando estalló. Es mejor para mí morir como una mártir”, señaló.

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Esto último alcanzó a decirlo cuando ya le habían asegurado que el resto de su familia se hallaba con vida. Como ella, decenas de niños y niñas se encuentran en peligro cada día. El #Estado Islámico arrasó hospitales y escuelas a su llegada a Siria, además de capturar y entrenar a niños de entre 9 y 16 años para luchar. Esta misma tarde la oposición siria sacaba a la luz la noticia de que solo el 6% de los explosivos que Rusia destina a destruir al ISIS en Siria llegan realmente al ISIS. El 94% de las bombas restantes acaban atentando contra la vida de civiles sirios y miembros del Ejército Libre Sirio. Quizás no sea la guerra de Francia, ni la de Rusia, ni la de Siria, ni siquiera la del propio Estado Islámico. Quizás estemos ante una guerra que va más allá. Una guerra tan desconocida y descabellada que ni siquiera existe piedad por los más pequeños, los más indefensos, por aquellos que representan el futuro. La pregunta es: ¿Qué haremos cuando no quede nada de ese futuro? #Terrorismo