El próximo 10 de diciembre, Mauricio Macri será el presidente de los argentinos durante los próximos cuatro años. Los resultados, algo más justos de lo que anunciaban las encuestas, ponen fin a 12 años de gobierno kirchnerista

Mauricio Macri, muy emocionado, aseguró que este cambio no es revancha ni ajuste de cuentas porque hay que poner la energía para construir la Argentina que todos sueñan, con pobreza cero, con la lucha contra el narcotráfico, con la unión de los argentinos para tener mejor calidad democrática. 

El líder de Cambiemos consiguió el 51,45% de los votos lo que le dio una ventaja de algo menos de tres puntos sobre el oficialista Daniel Scioli, que se quedó en un 48,55% de los votos.

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Una diferencia más escasa de lo que anunciaban todas las encuestas pero que ha permitido a Macri dar la vuelta a los resultados obtenidos en la primera vuelta electoral, en la que obtuvo un 34,14% de los votos. 

La participación de los ciudadanos fue de un 80,92%. El voto en blanco y nulo solo alcanzó el 2,51% de los sufragios. La jornada electoral discurrió sin grandes contratiempos. 

Poco antes de las diez, Mauricio Macri hizo su aparición. Con gran emoción, el flamante presidente de Argentina, pidió a Dios que le iluminase para poder ayudar a los argentinos a encontrar su forma de progresar. Y dijo, que estaba acá porque ellos así que les pidió que no le abandonara y que siguieran juntos. 

La alegría en el búnker de Cambiemos se extendió a los alrededores del Obelisco y a otras partes del país.

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Macri, en su primeras palabras, quiso dar las gracias a sus socios de alianza Ernesto Sanz (UCR) y Elisa Carrio (Coalición Cívica) con quienes formará el futuro gobierno. 

En este primer discurso, no dio demasiadas pistas sobre cuales serán sus primeras acciones a partir del 10 de diciembre cuando se hará efectivo el cambio de gobierno. Pero sí aprovechó para repetir varias de las propuestas que había ido lanzando durante la campaña electoral. 

La otra cara de la moneda era el hotel NH Bolívar, centro del oficialismo. Tristeza y caras compungidas. Allí, Daniel Scioli reconoció su derrota. A su lado, el candidato a vicepresidente Carlos Zannini. Detrás, una representación de sus fieles en cuyas caras se expresaba la derrota electoral.  #Elecciones