Guerrero, un estado controlado por el #Narcotráfico y el más violento de México según el Índice de Paz México 2015 del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), vuelve a ser noticia en los medios tras una oleada de asesinatos violentos que tuvo como resultado 50 víctimas mortales en un lapso de tiempo de dos semanas.

Los primeros asesinatos se produjeron el domingo. Según las autoridades, un grupo armado relacionado con el narcotráfico entró en un local donde se estaba desarrollando una pelea clandestina de gallos, realizando 125 dispararon en 45 segundos. El resultado fueron 12 víctimas mortales, de las cuales dos eran menores.

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Otro de actos que configura esta oleada de violencia se produjo este lunes, cuando cinco familiares de un exjefe de policía fueron secuestrados y liquidados. Entre ellos había una niña de siete años y un bebé.

A estas muertes se suman a las otras 33 ocasionadas a lo largo de estas dos semanas, dejando como resultado 50 muertes en menos de 14 días, sin que nadie haya sido detenido todavía.

 

Todo esto se produce a pesar de que el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong anunciase una nueva estrategia de seguridad, que incluía el despliegue de la Policía Federal por toda la región, así como la creación de una unidad especializada para combatir el secuestro en Acapulco, tras que el gobernador Héctor Astudillo Flores reconociese que el sistema de justicia en Guerrero estaba fallando.

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No obstante, debemos preguntarnos ¿Serán estas medidas lo suficientemente fuertes como para paliar esta situación? Por lo que se ha podido comprobar todo apunta a que no.

Recordemos que Guerrero es conocido internacionalmente por acontecimientos como la matanza de Iguala y por ser el estado donde encontramos una mayor presencia de cárteles y células vinculadas al narcotráfico, concretamente 26 grupos diferentes. Las consecuencias son la alta tasa de homicidios y el elevado nivel de impunidad que reinan en este territorio.

Según los datos aportados por la organización Open Society Justice Initiative, en los últimos diez años se han reportado alrededor de 20 mil homicidios ante la Fiscalía General del estado. Y, si bien es cierto que durante este tiempo se abrieron 10.921 investigaciones por homicidio, no menos cierto es que los resultados de estas investigaciones condujeron a la ínfima cantidad de 269 sentencias condenatorias. Este resultado se debe a las evidentes alianzas entre las policías locales y los grupos criminales para controlar la región a través de extorsiones, asesinatos y el tráfico de drogas.

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Esta situación no sólo es conocida por los analistas, como Alejandro Hope, que declara “Guerrero es una catástrofe institucional. Se trata de un territorio controlado por pequeñas bandas criminales, locales y muy sanguinarias, fruto de la fragmentación de los grandes carteles. De momento, nada parece que pueda con ellas”, también el propio gobernador, Héctor Astudillo Flores, consciente de esta situación señaló “Es necesario limpiar las instituciones de personas perpetradoras de violaciones de los #Derechos Humanos y de las que están coludidas con el crimen organizado, de los corruptos”.

Hasta que no se acabe con el narcotráfico en Guerrero, sus habitantes continuarán sintiendo el miedo atroz de saber que no están a salvo de los secuestros, disparos, decapitaciones, de formar parte de las múltiples fosas clandestinas donde no dejan de aparecer decenas de cadáveres… en definitiva, de ser objeto de una violencia sinfín que se ha hecho con este estado mexicano a través de la sencilla fórmula de “plomo o plata”. #Crisis