Rafael Villena Roco, párroco de la Iglesia San Agustín de Talca, capital de la Región del Maule en el centro-sur de Chile, ha renunciado al ministerio sacerdotal luego de que se confirmara una acusación en su contra por parte de un adulto, por abuso de autoridad y sexual. La denuncia siguió el procedimiento eclesiástico habitual, que contó con un experto en Derecho Canónico ajeno a la diócesis en la que se desempeñaba Villena quien reconoció la verosimilitud del caso.

A partir de ahora, la acusación seguirá por la vía eclesiástica con el nombramiento de un juez instructor y de un notario para que siga los trámites estanlecidos por el Derecho Canónico para este tipo de casos.

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En tanto, Villena Roco renunció a su parroquia en medio de la expectación y la desazón de sus fieles, quienes todavía no terminan de creer que esto esté ocurriendo.

Según fuentes de la propia Iglesia, sería un caso único y se descarta la existencia de otras acusaciones para Rafael Villena hasta el momento. La identidad de la víctima se mantiene en absoluto secreto, mientras la Diócesis de Talca ofrece apoyo y acompañamiento, tanto a la parte denunciante como al acusado, durante lo que dure el proceso.

Pero el asunto no acaba aquí, pues el ya expárroco ha hecho público un documento de 7 puntos en los que, si bien dice que "no son mis acciones las que importan", acusa al obispo de Talca, Horacio Valenzuela, de hostigamiento y difamaciones, de haber hecho pública su renuncia y de presionarlo en varias ocasiones para que se declarase culpable, desestimando su defensa, "descalificándola y desconociendo todos sus argumentos canónicos".

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De igual forma, Villena Roco dice que no ha sido un proceso justo, "sin pruebas ni testigos" y que la promesa de acompañamiento hecha pública por la Diócesis de Talca es completamente falsa, al menos en su caso.

Polémica en la Iglesia chilena

Este caso llega también en un período convulso para la Iglesia chilena, que ha debido enfrentar diversas acusaciones por abusos sexuales en los últimos años, siendo la más sonada la de la Iglesia El Bosque (en Providencia, Santiago de Chile) por parte del padre Fernando Karadima, a quien se le acreditaron 4 delitos -incluso desde El Vaticano se reconoció la existencia de abusos por parte del sacerdote-, pero que no fueron condenados por haber prescrito después de tantos años. Además, ha habido otros casos denunciados en Valparaíso, Melipilla, Curacaví, La Serena, Quilicura, que también han implicado a varios presbíteros. Muchos de ellos todavía están esperando resolución o sentencia.

La última polémica en este sentido la protagonizó el propio #Papa Francisco al respaldar la labor del obispo de la sureña ciudad de Osorno, Juan Barros, quien es acusado por las víctimas del caso Karadima como encubridor de los delitos.

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“Piensen con la cabeza y no se dejen llevar de las narices por todos los zurdos, que son los que armaron la cosa”, dijo el Papa, irritando aún más a quienes piden la salida de Barros del cargo en el que fue puesto en marzo de este año. #Religión #Iglesia católica