La semana pasada los vagones del metro de la ciudad de Nueva York -que circulaban desde Grand Central a Times Square- aparecieron plagados de simbología nazi. Si bien no apareció la esvástica, los neoyorquinos apreciaron la Cruz de Hierro así como un Águila Imperial.  

La razón de todo esto se debe a una campaña publicitaria de Amazon para promocionar su nueva serie “The Man in the High Castle”, que ya ha sido lanzada en Internet el pasado 20 de noviembre.

Esta nueva serie pretende dar un nuevo enfoque a todas las series ambientadas durante el III Reich. Está basada en el libro de 1962 de Philip K. Dick en el que el autor imaginaba un mundo en donde Hitler ganaba la guerra y posteriormente invadía los #Estados Unidos.

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Sin embargo no todos los estadounidenses lo tomaron con humor.

La respuesta de los neoyorquinos

Es de suponer que esta campaña publicitaria ha sorprendido a todo el mundo, y no es de extrañar. Las redes sociales se han inundado con imágenes de los vagones del metro así como con protestas sobre esta campaña que hiere la sensibilidad. ¿Dónde empieza y finaliza la libertad de expresión?

La Liga Antidifamación que controla los anuncios antisemitas lo tachó de insensible ya que aparecían fuera de contexto. Al final ha sido el propio gobernador de la ciudad, Andrew Cuomo, el que advirtiera sobre la eliminación de esta campaña de Amazon.

Desde luego Amazon ya sabía de antemano que su nueva publicidad iba a generar controversia, pero lo que la compañía no ha tenido en cuenta es que con los tiempos que estamos viviendo actualmente este tipo de publicidad puede generar más violencia.

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El diario británico The Independent recoge una declaración de una mujer que viajaba en el vagón: “la mitad de los asientos incluían insignias nazis dentro de una bandera de los Estados Unidos, mientras que la otra mitad representaba la bandera de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, así que no tuve opción y me senté en los asientos con la insignia nazi ya que esa opción era mejor que quedarme mirándola”.

Ha sido este martes cuando la compañía ha aceptado retirar la campaña, una campaña que tendría que estar activa hasta el 6 de diciembre y por la que ha pagado una buena suma de dinero a las estaciones de metro para difundir la campaña.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha querido expresar su indignación ante esto afirmando que Amazon ha cruzado la línea ya que su publicidad es una ofensa contra todos los supervivientes del Holocausto y sus familias.

El creador de la serie y productor ejecutivo, Franz Spotnitz, ha estado de acuerdo con las críticas ya que efectivamente el anuncio puede ser considerado una ofensa para todas aquellas personas que pasaron por los horrores de la Segunda Guerra Mundial.