En su reunión con el presidente francés François Hollande que tendrá lugar el lunes en el palacio del Eliseo, el primer ministro británico David Cameron le informará al mandatario que Gran Bretaña estaría bombardeando al ISIS para una fecha cercana a Navidad. Eso sí, antes debe ser aprobada la moción en la Cámara de los Comunes, la cual se encuentra en un estado sensible luego de las mentiras del ex primer ministro Tony Blair para desencadenar una guerra con Irak.

La solución de Cameron para sortear esta ardua resistencia será presentar un plan de siete puntos acerca de Siria, donde justificará legalmente la acción del bombardeo y así despejar dudas acerca de su legitimidad.

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En el texto, adelantado por The Sunday Times, el primer ministro argumentará que la fuerza aérea británica tiene las armas más precisas para atacar a los jihadistas en Raqqa y Mosul. Se refiere a los misiles Brimstone, los cuales se lanzan desde los aviones de combate y pueden encontrar su objetivo más fácilmente que los americanos, con la adicional ventaja de que no producen daños colaterales.

Este ataque responde a la necesidad de Gran Bretaña de ser un “buen aliado” de Francia luego de un período de aislamiento internacional ante la falta de votos para bombardear a Siria. La frase de Cameron será “Churchill y no Chamberlain”, en alusión a la dura reputación del primero y la aparente pasividad del segundo.

El mayor problema que enfrenta el primer ministro es el pacifista líder laborista Jeremy Corbyn, quien se opone ferozmente a los bombardeos.

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Pidió que su partido vote en bloque, pero ante serias disidencias internas, hay un cierto número de laboristas que piden un “voto de conciencia”, lo cual podría llevar a la aprobación de la moción. Además, muchos de estos diputados están dispuestos a renunciar si Corbyn no acepta un libre voto sobre este tema. Ante esta situación, Corbyn reconoció que va a “considerar toda propuesta del gobierno”, pero que “personalmente” no va a apoyar a los bombardeos. También llamó por “una nueva orientación de la política exterior que ponga paz, justicia y real seguridad primero”

Cameron se compromete, en el documento, a no invadir Siria o enviar tropas terrestres y da a conocer cómo sería un “gobierno de transición sirio”, el cual incluye un alto fuego coordinado, una nueva constitución, futuras elecciones para reemplazar al presidente Bashar al-Asad y un nuevo gobierno que sea un socio aliado en la destrucción del ISIS. Sin embargo, asegura que “no será necesario” esperar al gobierno de transición para iniciar los bombardeos.

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En cuanto a la legalidad del ataque, el primer ministro apelará al hecho de que será un tipo de “autodefensa” y que actuarán a partir de “un pedido de ayuda británica por parte del gobierno iraquí” para bombardear Siria e Irak.

En ese caso, Cameron le pedirá al primer ministro iraquí Haider al Abadi que reclute tropas sunitas en un ejército predominantemente chiíta, lo cual podría llegar a ser conflictivo por la desconfianza y el odio mutuo entre ambas comunidades. Así, cuanto más amplia la coalición, mayor será el conflicto.

Los atentados parisinos y el miedo general de los servicios de inteligencia británicos a que un episodio similar pueda repetirse dentro del Reino Unido han acelerado los planes del bombardeo. A estas razones se le suma la inteligente jugada francesa de apoyarse en un artículo de defensa común europea dentro del Tratado de Lisboa que exige solidaridad a los países de la Unión.

  #Unión Europea #Terrorismo #Estado Islámico