Con toda la compasión y disculpas a las víctimas del #Terrorismo en París, la horrible masacre que ocurrió el viernes pasado, en víspera de la cumbre del G20, le llevó agua al molino del Presidente ruso Vladimir Putin en sus intentos de cambiar su condición de paria mundial, un “cadáver político” y volver a jugar en el tablero como un socio de peso cuya opinión se tiene en cuenta en las decisiones globales. Es lo que fue uno de los propósitos de su intervención militar en Siria y parece que el atentado en París le acercó bastante a su objetivo.

La agencia Reuters publicó una serie de informes que llevan a la conclusión que el Occidente sigue esperando la ayuda de Moscú en la lucha contra el #Estado Islámico (IS) a pesar de que el Kremlin, en contra de sus propias declaraciones oficiales, sigue bombardeando a la oposición de Bashar al-Assad en Siria.

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El primer día de la cumbre del G20 ha sido dedicado al tema del terrorismo y varios políticos han expresado la necesidad de unir las fuerzas con #Rusia para poder acabar con el IS.

El departamento analítico del portal informativo independiente Newsader, observando esa situación con asombro, alerta que la semejante miopía política puede resultar peligrosa. En su comunicado dirigido a los líderes de la UE, EEUU y sus aliados, los analistas rusos lamentan la ingenuidad de los líderes occidentales que mantienen esperanza a convencer al mayor patrocinador del terrorismo – el gobierno ruso – de la necesidad de luchar contra el monstruo que él mismo había creado.

Toda la historia de los crímenes de guerra cometidos en el Cáucaso, Ucrania y ahora en Siria, demuestra que el jefe del Kremlin no intenta a evitar los conflictos sino lo contrario, los provoca y participa en ellos.

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Toda la historia del gobierno de Putin demuestra que su política no consiste en resolver los problemas globales sino en congelarlos convirtiendo en un tumor que luego se mantiene tanto política como militarmente y con el apoyo de su propaganda.

Es verdaderamente sorprendente, dicen los expertos, observar como los líderes occidentales continúan – al menos a nivel verbal – a discutir seriamente con Putin sobre el tema de los “esfuerzos conjuntos”. La única explicación racional para eso puede ser su temor de ofender al Presidente ruso, que sufre trastornos psicológicos, sospechando que su sentido de profundo resentimiento podría llevar a una guerra nuclear. Es una idea errónea dado que al estar marginado, Putin no recurre al chantaje nuclear sino busca el acercamiento con los líderes occidentales. Por otro lado las reverencias diplomáticas con él llevan al aumento de las víctimas en varios países.

Por último, los expertos de Newsader sugieren a los políticos cortar los contactos con Putin y excluirlo del G20 por sus crímenes de guerra que cometió y sigue cometiendo en Georgia, Ucrania y Siria.

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Continuar coqueteando con él puede llevar a la aparición de nuevos focos de conflicto por todo el mundo y nuevos actos de terrorismo en Europa y Estados Unidos.