Especialistas de todo el mundo tratan de encontrar el llamado 'tren del oro nazi', un ferrocarril que, según trata de averiguarse, fue enterrado en la zona suroeste de Polonia, cerca de la ciudad de Walbrzych, en los últimos momentos de dominio nazi en el año 1945.

La existencia del famoso tren es aún uno de los grandes misterios pendientes de resolver de la segunda guerra mundial, así como también lo son su paradero y su carga -objetos de gran valor y obras de arte, probablemente fruto del robo-.

"Servicios secretos de países como Estados Unidos, Rusia y Polonia han realizado diferentes búsquedas en los últimos 70 años", afirma el Piotr Koper, el verdadero protagonista y quien cuenta en el diario británico The Guardian haber encontrado, junto a un compañero, el tren blindado bajo la tierra.

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"Ser gente de la zona nos dio esa suerte", confirma con humildad.

Historiadores implicados creen que en realidad fueron hasta tres trenes lo que iban cargados de armas, arte, oro y valiosos archivos procedentes de la época nazi en un área acotada de aproximadamente 30 kilómetros cuadrados en la región de Baja Silesia, muy cerca de la frontera con República Checa. Allí precisamente se encuentra el castillo Ksiaz, importante puesto de mando de Hitler durante la guerra con el Ejército Rojo.

Allí también está el conocido como Proyecto Riese, una red de túneles y cámaras subterráneas donde, según las mejores estimaciones, se cree que alojaron a cerca de 30.000 prisioneros de guerra y víctimas de los campos de concentración. 

En la tarea de continuar indagando en las verdades de la historia está la Academia de Minería de Cracovia, que ha comenzado a trabajar en las profundidades de la vía del tren que une a los municipios de Walbryzch y Cracovia.

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Para ello contarán con detectores de campo magnético, cámaras de imagen térmica y radares.

El ejército polaco ha estado presente en la zona desde este mes de agosto. Los soldados han limpiado el lugar de minas y han descartado la posibilidad de que  hubiera gas venenoso procedente del uso de las cámaras de gas.

"Todavía no sabemos que hay dentro, sólo que está blindado, lo que da una pista de que allá dentro debe haber algo importante", explica Piotr Koper a The Guardian. "Podría haber incluso oro, aunque ese no sea nuestro interés. En realidad nosotros vinimos en busca del tren", confirma con humildad.

Koper y su compañero se han puesto manos a la obra por si hubiera que repartirse el premio. Han contratado un abogado que les ha informado sobre la situación. Deberán pagar un 10% del valor final del tren y su contenido al Estado. "Hemos trabajado durante cuatro años para llegar al fondo del asunto, se ha convertido en una obsesión", confiesa.

En cambio la situación de la ciudad no es la más deseable.

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Walbrzych, un pueblo que siempre vivió de las minas de carbón, ahora registra tasas superiores al 20% del desempleo. Ante esto los vecinos se ilusionan con un futuro vinculado al turismo que proporcione la realidad final de esta eterna leyenda.

Por el momento, Walbrzych tiene un lavadero 'tren del oro', un concesionario 'tren del oro' Skoda; y una amplia gama de recuerdos que incluye desde los clásicos imanes de nevera hasta lingotes de oro -falso, evidentemente-. En el museo municipal ya hay listas de espera para conseguir una tasa 'tren del oro'. Es la fiebre, otra vez.

"No soy Indiana Jones", desvela a The Guardian el gobernador del distrito Jacek Cichurra, "pero mis amigos del resto del país me han apodado como el 'gobernador del oro". Estamos en un área económica complicada y difícil, pero lo que esperamos de finalmente el 'tren del oro' pueda convertirse en un filón. #Arqueología