El 23 de septiembre de 1973, Chile perdió a uno de sus más grandes escritores: Pablo Neruda. Las revueltas de los golpistas chilenos arrasaron con la Chascona, la casa de Neruda en Santiago de Chile, y afligieron profundamente al ilustre poeta, quien murió, según conocíamos hasta ahora, por un cáncer de próstata. Chile sumó al sangriento precio del golpismo la pérdida de quien fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura dos años antes.

Ahora, el asesinato de Neruda vuelve a ponerse en tela de juicio para tratar de desenmascarar a los verdaderos culpables. El español Mario Amorós, ha publicado una detallada biografía del escritor: Neruda, el príncipe de los poetas. El autor, que también publicó una biografía de Salvador Allende, llevó a cabo una exhaustiva investigación de hasta 18 documentos provenientes de cuatro países.

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En la obra, se nos presenta la conmovedora historia de un hombre comprometido con su país y con la literatura que volvió a Chile en 1971 con cáncer de próstata y viendo venir la sombra de un Golpe de Estado similar al que ocurrió en España en 1936. Cuando el Golpe se produce, Neruda entra en una profunda depresión. Aun con todo, según los documentos citados en la biografía, que tienen referencias a testimonios del embajador de México y de los diagnósticos de clínica donde se trataba Neruda, el poeta pudo haber sobrevivido al cáncer terminal unos cinco años más. En la obra de Amorós, un documento del Ministerio de Interior de Chile ve "altamento probable" que Neruda fuera envenenado en su clínica habitual para evitar su actividad política opositora en el extranjero.

Tras la publicación de estos datos, el juez Mario Carroza, ha ordenado la exhumación de sus restos que descansaban en su casa de Isla Negra, cerca de Santiago.

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Ahora, el cadáver del poeta, está en manos del Servicio Médico Legal (SML) quien determinará si realmente Pablo Neruda fue o no asesinado.

No es la primera vez que se desata la polémica sobre la muerte de Neruda. Ya en 2011, Manuel Araya, el chófer del escritor, denunció que éste fue asesinado, lo que provocó una primera exhumación e investigación del cuerpo. Y también en marzo de 2015, la "probable intervención de terceros" en la muerte del escritor dio pie a una investigación de sus restos en la que se detectaron estafilococos dorados: una bacteria administrada a pacientes terminales con el fin de acelerar su muerte.

El #Gobierno chileno afronta con entereza lo que podría suponer una muerte más a causa del fascismo en el país, porque evitar investigar la tragedia del posible asesinato de Pablo Neruda es algo que Chile "no se podría permitir", según afirma el propio Amorós.