En un discurso conmemorativo celebrado en París ,en la  Plaza des Invalides, Hollande ha reiterado a la Francia y al mundo entero que los responsables de la carnicería de París, en la noche del 13 al 14 de noviembre, serán buscados,  encontrados y castigados severamente por sus acciones. La ceremonia fue presenciada des numerosas personalidades políticas de Francia, encabezados por el ex presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el líder nacionalista francesa Marine Le Penn.

            Los ataques en París han creado una verdadera  efervescencia entre la sociedad francesa. Más que nunca, los franceses, se sienten unidos en un objetivo común: la aniquilación de la red terrorista Estado Islámico.

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En la ceremonia estuvieron presentes, y muchas de las víctimas de los atentados del “Viernes Negro” del París.

            El discurso de Hollande era uno que no deja lugar a interpretaciones erróneas. Él quería recordar que el Islam no promueve la violencia, y que los extremistas no son más que un grupo que legitiman los ataques terroristas y acciones basadas, en la interpretación selectiva del Corán. En su discurso, el presidente francés pidió a los valores fundamentales de Francia, la antítesis de la filosofía religiosa del Estado islámico.

            Los ataques en Paris conmocionaron el mundo entero. El #Terrorismo ha vuelto a ser objeto de base diaria. El choque fue mucho más alto que en enero, cuando los terroristas dirigidos la revista Charlie Hebdo. Ahora, los ataques fueron sincronizados y tienen varios objetivos.

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Además, el número de víctimas y heridos fue mucho más alto que las cifras de enero.

            En su discurso, Hollande aludió y a la unidad y hermandad de los franceses. Él quería dar la vuelta y a las generaciones futuras en esta cuestión de unidad. A lo largo de la historia, bajo la ocupación nazi por ejemplo,  la unidad y la fraternidad de los franceses jugaron un papel fundamental. El líder de la París también recordó una cosa: el deseo de los yihadistas es dividir el pueblo francés. La realidad contemporánea no es más que la prueba definitiva, delante de quién se ponen los francés como pueblo. Depende de toda la sociedad francesa si pasa este obstáculo, o sucumbirá.