El Papa Francisco ha elegido la República Centroafricana para finalizar su gira africana de seis días en tres países amenazados por las guerras internas, el terrorismo y las enfermedades endémicas. De esta forma, el Pontífice aterrizó en el día de ayer en el aeropuerto M’poko de Bangui en torno a las 10.00 horas.

Tras la ceremonia de bienvenida, el máximo mandatario de la Iglesia Católica se reunió con la presidenta en funciones del Gobierno y representantes de diversas organizaciones internacionales en el Palacio Presidencial, donde se dirigió tanto a ellos mismos como a la propia Comunidad Internacional para pedir que luchen en sintonía con el fin único de promover los valores de unidad y paz en toda la región.

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"Les animo a que continúen avanzando en el camino de la solidaridad, con la esperanza de que su compromiso sirva para que el país progrese en la reconciliación y la preservación de la paz”, aseguró.

Posteriormente, el Pontífice quiso transmitir su deseo de que las próximas consultas nacionales del 27 de Diciembre “permitan al país y a sus representantes entrar con serenidad y unión en una nueva etapa de su historia”. Del mismo modo, centró su primer discurso en los tres valores que resumen el lema de la República Centroafricana: Unidad, Trabajo y Dignidad. En primer lugar, la unidad como "valor fundamental para la armonía de los pueblos", sin distinción de etnia o religión. A posteriori, destacó también el valor del trabajo, pidiendo a los civiles centroafricanos y a las empresas multinacionales que hagan un uso responsable de los excelentes y fructíferos recursos que caracterizan a esta tierra, considerada según el Papa como "uno de los dos pulmones de la humanidad".

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Por último, mencionó la dignidad como el pilar básico para alcanzar el respeto mutuo entre todos, reivindicando un plan de desarrollo que garantice "el acceso a la educación, a la sanidad y a una vivienda digna para todos".

En su segundo y último día en el país, Francisco aprovechó para visitar la mezquita central de Bangui con el objetivo de recordar tanto a cristianos como a musulmanes que son "hermanos", pidiéndoles a todos ellos un esfuerzo por detener la ola de violencia que lleva asolando desde 2013 la República Centroafricana. "Conocemos bien la fuerza con la que la violencia ha golpeado su país sin ningún fundamento religioso válido. Quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz". Este conflicto étnico-religioso se inició cuando los exrebeldes Séléka (de mayoría musulmana) derrocaron el Gobierno de François Bozizé y provocaron una reacción de las milicias antibalaka (cristianos y animistas). Esto desencadenó una enorme masacre que provocó la suspensión de las pasadas #Elecciones en Octubre de este año y que causó la muerte de miles de víctimas en los últimos dos años.

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Por todo ello, el Papa se encargó de animar a los líderes para que trabajen en la consecución de un mismo objetivo: que su país "sea una casa acogedora para todos sus hijos, sin distinción de etnia, adscripción política o confesión religiosa". De esta forma, ha asegurado, la República Centroafricana podrá "cerrar un capítulo negro de su historia que impedía que los africanos se beneficiaran de un desarrollo al cual tienen derecho”. #Crisis #Papa Francisco