El #Papa Francisco se propuso desde el principio de su pontificado poner orden y transparencia en las finanzas del Vaticano. Han pasado más de dos años y medio y no ha conseguido que cesen los escándalos, aunque sí reitera su intención y la de sus colaboradores por reformar el funcionamiento del capital vaticano. 

Es el mensaje que ha mandado este domingo en la misa que celebra semanalmente en la Plaza de San Pedro. Jorge Bergoglio habló con su habitual claridad sobre la polémica de la última semana: "Sé que muchos de vosotros estáis turbados por las noticias que han circulado en estos últimos días a propósito de documentos reservados de la Santa Sede que han sido sustraídos y publicados y quiero decir antes que nada que robar estos documentos es un delito.

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Es un acto deplorable y que no ayuda", dijo sobre la publicación de los dos libros -"Via Crucis", de Gianluigi Nuzzi Via , mismo autor que en 2012 escribió "Sua Santita" en el primer Vatileaks, y "Avarizia", de Emiliano Fittipaldi- basados en filtraciones. 

Por filtrar documentos reservados y divulgar los secretos que posteriormente se han publicado han sido detenidos dos personas: el religioso español Lucio Ángel Vallejo Balda, de la "Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz", muy unida al Opus Dei y quien participó en la Comisión Investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA). También fue detenida aunque posteriormente puesta en libertad la experta en comunicación italiana Francesca Chaouqui.

Después de cometer lo que Francisco calificó de "delito", el papa recordó que la sustracción de documentos reservados puede conllevar penas de cárcel superiores a ocho años. 

Sobre el escándalo, el papa se dirigió a los fieles que estaban escuchando misa: "Quiero decirnos que este triste hecho no me desvía ciertamente del trabajo de reformas que estamos realizando junto con mis colaboradores y con el apoyo de todos vosotros".

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Es decir, Francisco incidió en la ilegalidad de las filtraciones pero, sobre todo, reiteró su intención de continuar con el espíritu reformista que cree necesario para la Iglesia católica.

 Sin embargo, advirtió que tanto él como representantes de la Santa Sede ya "conocían bien" todos los documentos que han sido publicados en estos dos libros y dijo que él mismo había solicitado hacer un estudio sobre las finanzas vaticanas. 

"Ya se han tomado medidas que están dando sus frutos", afirmó al respecto.

Pero el papa no criticó solo a las por ahora dos personas investigadas por lo que se ha denominado como el segundo Vatileaks del Vaticano. También atacó a los sacerdotes y obispos que viven, según dijo, "apegados al dinero" y que con este comportamiento perjudican a la Iglesia. 

Y es que los libros denuncian en el país más pequeño del mundo hay centenares de cuentas bancarias sospechosas y que el Vaticano tiene en propiedad más de 5.000 locales y edificios que ni siquiera pueden contabilizar porque no disponen de registros.

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Además, publican que hace cinco años, en 2010, la mayoría de los fondos que se consiguieron en obras de caridad no se utilizaron para ayudar a los más necesitados, sino que se repartieron entre diferentes instituciones del Vaticano. 

Un nuevo Vatileaks desvela secretos del Vaticano

Roma continúa sumida en el caos #Religión