En el marco de la visita oficial, el líder cubano Raúl Castro, y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, firmaron el pasado viernes un acuerdo migratorio, coincidiendo con la situación desesperada de decenas de cubanos que se amontonan en la frontera sur de México para llegar a su destino: los Estados Unidos de América.

La finalidad de este nuevo acuerdo es garantizar el flujo legal, seguro y ordenado entre ambos países y evitar la trata de personas, aseguró el mandatario mexicano Peña Nieto.

“No olvidaremos nunca que México fue el único país latinoamericano que no rompió las relaciones con Cuba cuando todos los demás lo hicieron”, recordó Castro.

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El presidente de México subrayó que quieren ser un aliado de Cuba en estos momentos de cambio y apertura.

Este acuerdo se trata de una actualización del convenio bilateral de 2008, en el que los dos países se comprometían a fortalecer los mecanismos que permitían prevenir y combatir la migración ilegal, el tráfico de personas y la trata, así como los delitos asociados a éstos y a establecer intercambio de información y cooperación en el marco de la migración. Según este acuerdo, México debía deportar a los inmigrantes cubanos sin papeles o indocumentados, pero la administración de Peña Nieto no aplica esta medida. Los funcionarios en la frontera sur de México da a los cubanos un salvoconducto de 20 días que les permite continuar con su viaje al norte y llegar a su destino.

El número de cubanos que solicitan este salvoconducto ha aumentado considerablemente en los últimos meses.

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El pasado mes pasaron a Tapachula más de 2.000 cubanos, según el Instituto Nacional de Migración, y en todo el año 2014, accedieron al país 1.871 ciudadanos cubanos.

Este aumento notable se debe al miedo a que Washington, tras el deshielo de las relaciones con la isla y presionados por los republicanos, ponga fin a las leyes que favorecen la acogida de cubanos y los beneficios que éstos tienen al llegar a Estados Unidos, como la residencia temporal, el derecho a trabajar, cobertura médica limitada, entre otros. Estos beneficios tienen su origen en 1994 cuando el gobierno estadounidense implementa la política “pies mojados-pies secos”, que otorgaba la residencia a los cubanos que lograran llegar a tierra sin ser interceptados por la guardia costera.

Además de firmar el tratado migratorio, Cuba y México acordaron una cooperación mutua en materia turística, de pesca y acuicultura, educación básica y colaboración académica y diplomática.

“Que viva siempre la indestructible hermandad entre los pueblos de Cuba y México”, sentenció Raúl Castro. #Estados Unidos #Inmigración #Emigración