Los recientes acontecimientos en torno a la masiva llegada de refugiados de diversas nacionalidades, tanto al continente Europeo como Americano nos hace recordar que, en los años 30, millones de judíos corrían la misma suerte: escapaban de una Alemania en guerra. El antisemitismo de la Alemania nazi provocó la muerte de seis millones de personas, lo que dio lugar al Holocausto.

Estados Unidos es uno de los países que, junto con Europa, reciben la llegada de inmigrantes procedentes de países en guerra. Si bien todavía se están llevando a cabo negociaciones con respecto a la admisión de refugiados diversos en el país, es indudable que en el pasado este país acogió no solo a judíos, si no a refugiados alemanes y austríacos.

 The Washington Post World Views ha estudiado una encuesta llevada a cabo por el historiador Peter Schulman en el que plantea esta pregunta: “Julio de 1938: ¿Cuál es su actitud respecto a la llegada de refugiados judíos y políticos a los #Estados Unidos?” La respuesta puede ser chocante: en 1938 los encuestados afirmaron que Estados Unidos debía aumentar a cada refugiado una tasa económica emigratoria y coincidían en que no se les debía admitir, sin más, la entrada en el país.

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 Los atentados de París han planteado una cuestión a los Estados Unidos. Los republicanos han lanzado la voz de alarma afirmando que acabarán con la llegada de refugiados al país o, en su defecto sólo aceptarán a refugiados que no profesen la religión musulmana.

 Crece la xenofobia

Tras estos ataques la xenofobia se ha impuesto en la población mundial. Es evidente que encontramos diferencias históricas e ideológicas entre los judíos y los actuales refugiados, pero también encontramos similitudes entre ese periodo y el nuestro: en ambos hemos sufrido una crisis económica mundial que pospone la llegada de estos refugiados por problemas de índole económico.  

Según los recientes estudios publicados, en 1930 los judíos eran vistos como “un problema”; no por su religión, sino por su situación económica.

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Además otras opiniones más extremistas afirmaban que algunos de esos refugiados judíos podían ser espías infiltrados.

 Los estudios demográficos realizados por las Naciones Unidas sugieren que los niveles actuales de desplazamiento todavía no han sido igualados desde la Segunda Guerra Mundial: en 2014 el número de refugiados que han escapado de sus países es de 60 millones. Hoy la necesidad demográfica está en cuestión, y no está muy claro si la llegada de tantos refugiados es asumible para un estado del bienestar.

 La decisión de Estados Unidos acerca de admitir a refugiados no es muy firme: sus dirigentes opinan que muchos de los refugiados que acabarían entrando en el país podrían ser terroristas. Aunque no se ha confirmado, Estados Unidos cree que uno de los terroristas del atentado en París entró en Grecia desde Siria con un pasaporte falso y no quiere correr el mismo riego.

 Si bien la comparación entre los judíos y los refugiados actuales dista mucho de ser idéntica; es necesario recordar que los refugiados sirios no son los únicos en pedir asilo ante una situación que les es insostenible.

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Muchos de los judíos que solicitaron asilo en Estados Unidos les fue denegada la entrada, debido a la cuota de inmigración. Entre 1933 y 1937 únicamente 33.000 judíos fueron admitidos en los Estados Unidos mientras que Canadá solo recibió a 5000. Hoy la historia se invierte y es Europa la que acoge el mayor número de refugiados independientemente de su capacidad

 

  #Emigración