Mucho se ha especulado sobre el DAESH y su fuerte crecimiento desde que se produjeran los atentados del pasado viernes en París. Una de las cuestiones que más ha salido a la palestra es su desconocida financiación, así como las principales fuentes que inyectan riqueza y poder a esta organización terrorista para que sean capaces de llegar a todos sus objetivos causando el pánico y poniendo en jaque a todas las fuerzas de seguridad.

Para no dejar este tema en el tintero, el investigador principal en materia de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, Félix de Arteaga, ha manifestado claramente que la vía principal de financiación del grupo terrorista DAESH son las donaciones que llegan fundamentalmente de países del Golfo Pérsico y Occidente.

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Según ha confirmado, estamos ante un “complejo entramado de organizaciones no gubernamentales con fines religiosos que manejan fondos no públicos, no es el Gobierno de Arabia Saudí o de otros países del Golfo, pero sí instituciones utilizadas para financiar movimientos afines".

Por lo tanto, deducimos que estas donaciones suponen el pilar esencial donde poner el énfasis para acabar con esta financiación, en contra de lo que muchos otros expertos aseguraban sobre que el petróleo podía ser la fuente principal de todos sus ingresos. En su opinión, las ganancias obtenidas con el petróleo resultan "muy llamativas", aunque considera que haría falta un despliegue militar demasiado avanzado para poder controlar el paso de camiones con el crudo.

Ante el panorama internacional que se abre ahora tras los atentados, Félix de Arteaga advierte que, aunque no hay una solución inmediata, el mejor remedio a largo plazo sería acabar con la financiación y los recursos que llegan al DAESH, aunque sea una medida compleja y larga.

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Asegura que la intervención militar no es una solución válida, ya que “la guerra contra el terror es un error conceptual”.

Recordemos que esta organización terrorista publicó en el día de ayer dos imágenes en su revista ‘Dabiq’ bajo el título “la suerte de los prisioneros”, las cuales demostraban la ejecución de los rehenes noruego y chino, ambos en su poder desde el pasado 9 de septiembre. Asimismo, también se encargaron de difundir mediante la misma revista otra imagen, esta vez del supuesto artefacto explosivo utilizado para derribar el avión ruso que se estrelló el pasado 31 de octubre en el Sinaí. En la imagen se pueden apreciar los artilugios que utilizaron para hacer estallar dicha bomba: una lata de refresco, unos cables y lo que parece un detonador.

A poco más de un mes para finalizar el año, este grupo terrorista lleva el balance más terrorífico que se pueda imaginar: además de todo el daño causado en Irak y Siria, se pueden contar hasta 17 los atentados reivindicados fuera de las fronteras de estos dos países. Aunque asusten las cifras, entre Egipto, Beirut y París han fallecido más de 400 personas a manos del DAESH en las últimas tres semanas. #Terrorismo #Estado Islámico