Es uno de los juicios más esperados en el Vaticano. Sobre todo, porque despierta mucha polémica. El martes 24 comenzó en el Vaticano el juicio por las revelaciones de secretos que posteriormente fueron publicados en dos libros, top ventas en Italia. 

Mientras que los miembros de la Santa Sede ven en las filtraciones un grave delito y quieren que los responsables de la filtración de documentos reservados sean castigados, hay también quien percibe que el derecho a la información está por encima de todo y los casos de #Corrupción del Vaticano no deben quedar ocultos, sino salir a la luz. Un debate que recuerda al caso de Wikileaks y Julian Assange y que, por las similitudes, ha recibido el nombre de "Vatileaks 2", después de vivir un propio Vatileaks en el Vaticano, que llevó a la renuncia del papa Benedicto XVI. 

En este caso, los cinco imputados se enfrentan a acusaciones de filtración y publicación de documentos reservados de la Santa Sede.

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Recordemos que los dos principales acusados son el sacerdote español Lucio Vallejo Balda y la ex relaciones públicas italiana Francesca Chaouqui. Ellos son para la Santa Sede los mayores responsables de la divulgación de los documentos reservados, porque eran quienes tenían contacto directo con las finanzas vaticanas y con los altos cargos religiosos. 

También se sentaron en el banquillo el excolaborador del monseñor Nicola Maio y los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores de los libros donde se publicaron los documentos filtrados.

Mientras que la estrategia de defensa de los religiosos y la experta en comunicación todavía no están claras, los autores de los libros lo tienen claro. Han reivindicado su derecho a desvelar secretos porque, según defendieron, es el derecho de cualquier informador.

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Para ellos, publicar información sobre casos de corrupción del Vaticano es un deber que tienen los periodistas y que se ampara en el derecho a la información. 

El debate está abierto. Además, los periodistas rechazan ser juzgados por un tribunal vaticano porque afirman que ellos ni siquiera viven ni han nacido en el Estado Vaticano, un país diferente a Italia y en el que, afirman, no existe el derecho a la información. 

Sus apoyos no son pocos, porque hay mucha gente satisfecha por conocer las revelaciones de los libros, número uno en ventas en Italia. Denuncian que el Vaticano, el país más pequeño del mundo, esconde cientos de cuentas bancarias sospechosas de ser corruptas y posee más de 5.000 inmuebles que no están ni siquiera registrados. Otros de los escándalos sacados a la luz son que el dinero conseguido en 2010 para obras de la caridad fue repartido entre instituciones vaticanas y no utilizados para ayudar a los más pobres, que era su función. 

El escándalo está servido y el juicio en marcha.

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Eso sí, el propio #Papa Francisco, que calificó las filtraciones de "delito grave", quiere que sea un proceso rápido. Porque no le gusta que se alargue y demore en el tiempo, contribuyendo a más especulaciones, pero también porque el Año Santo Extraordinario comienza en apenas unos días, el próximo 8 de diciembre, y el caso Vatileaks 2 solo crea confusión y despierta críticas hacia el funcionamiento de la Iglesia. 

El papa continuará con las reformas a pesar de los escándalos 

Un nuevo Vatileaks desvela secretos en el Vaticano #Religión