La posible firma de un acuerdo bilateral de alto el fuego entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) parece estar más cerca que nunca. El pasado 28 de octubre, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, recogía el guante que le lanzaba el negociador de las FARC, Ricardo Téllez, sugiriendo el adelanto de la firma de la tregua al 16 de diciembre de 2015. Esto supondría un gran paso hacia la consecución completa del acuerdo de paz.

Santos se mostró de acuerdo con la observación de que la firma de la tregua posibilitaría que los colombianos tuvieran unas navidades “en paz”. Sin embargo, para que este acuerdo bilateral se firme, los guerrilleros han de cumplir algunas condiciones, esencialmente relacionadas con la concentración geográfica de los guerrilleros, cómo se garantiza su seguridad y su monitoreo, de cara a evitar que sean blanco del ataque por parte de otros grupos armados.

Anuncios
Anuncios

Asimismo, el presidente colombiano afirmó que solicitaría el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU para que aprobase un mandato destinado a la vigilancia del alto el fuego en el momento en que este sea firmado. Este anuncio y el previsible avance de las negociaciones han tenido reacciones muy positivas a nivel internacional. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha aplaudido estos avances mientras que la Comisión de la Unión Europea está acelerando los preparativos para el Fondo Fiduciario de ayuda post-conflicto que prevé destinar a Colombia.

Por su parte, la guerrilla no ha aceptado de buena gana estas condiciones, que sospecha pudieran ser utilizadas con otros fines. Por ello, han alertado de que la concentración de tropas guerrilleras podría derivar en una nueva ofensiva por parte del ejército, aprovechándose del estado de tregua unilateral, declarado por las FARC el pasado verano.

Anuncios

En su opinión, la voluntad del gobierno colombiano de resolver este conflicto pasaría por ordenar la detención total de las operaciones militares contra la guerrilla.

Una nota positiva en este proceso de paz ha sido la entrega de restos de víctimas de las FARC y de las autodefensas a sus familiares. Por otro lado, la otra guerrilla de izquierdas, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ha mostrado activa durante las últimas elecciones municipales en Colombia, realizando una serie de ataques antes, durante y después de los comicios. La muestra de fuerza de la guerrilla podría ser una arma de presión para lograr que el gobierno se siente en la mesa de negociaciones. #Corrupción