Los líderes de China y Taiwan se vieron por primera vez casi siete décadas después cuando este sábado tanto Xi Jinping como Ma Ying-Jeou abrieron una cumbre histórica en Singapur con un simbólico y prolongado apretón de manos.

La reunión entre el líder del Partido Comunista Chino y el presidente taiwanés era la primera que se celebraba entre los representantes de ambos países desde que Mao Zedong fundara la República Popular de China en 1949. Fue concretamente en agosto de 1945 cuando líderes comunistas chinos y nacionalistas taiwaneses se vieron las caras por última vez.

"Nada nos puede separar", le dijo Xi (China) a su homólogo taiwanés en los primeros momentos de contacto ante las cámaras.

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"Somos una única familia", repitió Xi con perfil integrista. 

"Somos hermanos que están aún conectados por la carne, incluso si nuestros huesos están rotos", agregó el presidente chino en una arriesgada metáfora tal como recogió el diario británico The Guardian.

Por su parte, el presidente taiwanés Ma respondió a Xi que ambos lados han estado trabajando "para resolver el conflicto con palabras". "Defendemos sistemas políticos diferentes pero aún así hemos sido capaces de desarrollar programas de cooperación militar y económica que beneficias a ambos", afirmó Ma.

Esta cumbre representa una nueva política de acercamiento entre Taipei y Pekín que comenzó en 2008 cuando Ma Ying-Jeou asumió el cargo prometiendo poner fin a la disputa entre ambos países.

Sin embargo, el "acercamiento" a Chinan ha  provocado un nivel importante de malestar social en Taiwán.

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Hoy una democracia en expansión que todavía teme una mayor integración con la "autoritaria" China. Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles el pasado año en el llamado 'Revolución del girasol' para protestar por la creciente proximidad al gigante chino.

El politólogo taiwanés Nathan Batto explica al diario The Guardian que, aunque la mayoría de la población local ve con buenos ojos una progresión en el diálogo con China, la reunificación -objetivo del #Gobierno chino- queda aún muy lejos. "Las diferencias entre Taiwán y China son mucho más profundas que las que existen, por ejemplo, entre las dos Coreas o en su días las dos Alemanias", argumentó Nathan Batto.

La reunión de este sábado es el último en una serie de encuentros de alto nivel entre China y Taiwán. La isla ha sido gobernada como un Estado independiente de facto desde que la guerra civil en China terminara en el año 1949 con los nacionalistas de Chinag Kai-Shek huyendo a través del Estrecho de Taiwán, espacio que hoy separa a ambas naciones del Lejano Oriente.