Desde las montañas nevadas de la Patagonia hasta los altiplanos del Gran Chaco, los 32 millones de argentinos llamados a las urnas deberán decidir este domingo el sucesor de la presidenta saliente, Cristina Fernández de Kirchner.

Hace ya un mes las urnas dictaron en primera vuelta la necesidad de una segunda votación para determinar nuevo mandatario por primera vez en la historia de la democracia argentina. Y aunque los resultados depararon una victoria simple del oficialista Daniel Scioli, el vuelco a las encuestas que significó la escasa distancia entre él y el opositor Mauricio Macri levantó un clima favorable a la candidatura de centro derecha, que apenas si optaba a forzar una segunda votación.

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De hecho, según las últimas encuestas Mauricio Macri sería el favorito para ser nombrado esta noche presidente de Argentina por al menos cinco puntos de ventaja sobre Daniel Scioli, quien tiene encima de sí la gran presión de perder un #Gobierno que hace semanas estaba muy cerca.

Las consecuencias de un cambio en la política de la segunda mayor economía de sudamérica podrían ser tremendas. Macri ha prometido modificaciones en favor de la empresa y el sector privado, reducir la inflación, así como dar un giro a la política exterior argentina y reducir su vinculación con países como Venezuela o Irán. Por contra, el candidato de Cambiemos trataría de acercar posturas con los Estados Unidos y una política más flexible con un tema siempre candente en su país, el conflicto de las Islas Malvinas.

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Daniel Scioli, por su parte, que cerró la campaña con un acto en la capital, en Buenos Aires, de donde venía siendo gobernador, para declarar la batalla contra "el capitalismo salvaje" que, a su juicio, representa Macri.

Aunque además de los hechos recientes, en estas #Elecciones también juega el contexto histórico de la Argentina, pues otro de los miedos inherentes al voto al derechista Macri podría estar relacionado con el respecto a los derechos humanos rememorando en este caso a lo que supuso la dictadura de Videla durante 8 años (1976-1983). "Votaré por Scioli", dice convencido Víctor Basterra al diario británico The Guardian, uno de los supervivientes de uno de los centros clandestinos de detención donde al menos 5.000 personas fueron asesinadas en la década de los setenta. "Hacer lo contrario sería algo así como un suicidio", rememora.