El Gobierno de Nicaragua ha tomado la decisión de enviar a fuerzas del Ejército a la frontera con Costa Rica para deportar a unos 1.100 cubanos que tenían la intención de entrar en el país para dirigirse a México y, posteriormente, a EE.UU. Los migrantes llegados de Centroamérica desde Panamá, hace varios días que habían pedido un salvoconducto a San José para dirigirse a Nicaragua. 

La situación es muy tensa y podría degenerar en una #Crisis diplomática. Para el gobierno de Daniel Ortega, Costa Rica ha violado su soberanía. La respuesta por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores costarricense no se hizo esperar y alegan que Costa Rica no es el origen ni destino de cubano y que han hecho todo el esfuerzo necesario para atender la situación responsablemente y en estricto apego a los instrumentos internacionales.

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El canciller de Costa Rica, Manuel González Sanz añadió que es inaceptable que una situación humanitaria como la que se está atendiendo pueda derivar en situaciones que son violatorias del bienestar de las personas migrantes. 

La crisis se desató el sábado cuando el Gobierno de Costa Rica decidió conceder visas de tránsito para los cubanos con una duración de una semana. Esta decisión permitió que los migrantes pudieran alcanzar el puesto fronterizo de Peñas Blancas, un lugar que, a diario, es abarrotado por nicaragüenses que pasan a Costa Rica para trabajar. Fue entonces cuando el gobierno de Daniel Ortega envió al ejército a la frontera y expulsó a las fuerzas antidisturbio para expulsar a los 1.100 cubanos

Una de las mujeres cubanas que se vio envuelta en la acción llevada a cabo por los militares nicaragüenses, asegura que les tiraron gases lacrimógenos, que les dieron golpes, que golpearon a las mujeres embarazadas, a los niños y que los han maltratado durísimo, que les dispararon.

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Asegura que están muy mal y que necesita que les ayuden. 

La situación de los cubanos está a punto de convertirse en una crisis humanitaria que desborde a las autoridades. Tras la acción de expulsión llevada a cabo por Nicaragua, el gobierno costarricense asegura que intenta dar unas condiciones de subsistencia mínimas a estas personas y que está en conversaciones con los países de la región para llegar a una solución.

Esto no ha hecho más que incrementar la tensión entre ambos países centroamericanos que ya arrastran problemas limítrofes pendientes de solucionarse.