Más de 500 niños murieron en los últimos seis meses desde que comenzó la guerra en Yemen, al menos 700 resultaron heridos y más de 1,7 millones están en riesgo de desnutrición, según denunció hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El portavoz de la agencia, Christoph Boulierac, explicó que los niños morían en los bombardeos pero también en combates callejeros por encontrarse en medio de fuego cruzado en los lugares en los que viven. Al mismo tiempo, los ataques a civiles y a infraestructuras, tales como escuelas y hospitales, han aumentado de manera notable. Además, Boulierac advirtió que 606 chicos fueron reclutados a la fuerza e hizo un llamado a todas las partes en conflicto y a aquellos que tienen una “influencia sobre ellos de cesar con esta violencia”.

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Yemen es un país situado al sur de la Península Arábiga, que está sumergido en una guerra civil entre los partidarios del presidente Abd Rabdo Mansur Hadi y los rebeldes hutíes, que se alzaron en armas tras reclamar una mayor presencia en los círculos de poder y acceso a los recursos. Allí, el 80 por ciento de la población está compuesta por menores de 18 años. Según información brindada por UNICEF, alrededor de 10 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente, dado que la guerra ha incrementado la inseguridad alimentaria y ha triplicado el riesgo en niños de padecer desnutrición aguda grave.

El país vive en medio del caos desde 2011 pero el enfrentamiento se agravó en marzo pasado cuando intervino una coalición dirigida por Arabia Saudita, que lanzó una ofensiva militar aérea contra los hutíes para cooperar con el gobierno yemenita.

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A pesar de ello, los rebeldes lograron controlar la capital, Sanaá, y forzaron el exilio de Hadi, quien retornó la semana pasada a Adén.

No sólo Arabia Saudita apoya al Gobierno yemení a nivel internacional, también EE.UU., Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Baréin, Kuwait, Marruecos, Egipto, Sudán, Jordania y Pakistán se manifestaron en su favor. #Crisis