Los últimos años han representado una verdadera nebulosa para las instituciones de Bruselas. Tanto en las esferas económica, política y social, las autoridades europeas no fueron capaces de aplicar un conjunto de políticas que creen una impresión de unidad. Con la crisis económica, las voces euroescépticas se han vuelto cada vez más poderosas en el espacio público. Es conocida las posición de las facciones políticas en los Estados miembros que desean el desmembramiento del miembro del bloque de origen. La reciente crisis de los refugiados pone más leña al fuego ardiente, un verdadero fuego conservador y nacionalista comenzó a convertirse en un fuerte resplandor en el Reino Unido, Francia, Grecia, Hungría.

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   Lo imputado a Bruselas, es la pobre reacción ante problemas realmente graves.

¿Pero te has preguntado por qué es tan difícil llegar a un alto grado de uniformidad en términos de políticas regionales? Los mecanismos son complejos, requieren un debate a fondo, pero en este artículo me propongo presentar algunas de estas variables.

  En primer lugar, el bloque incluye 28 estados, que la mayoría de las veces pone en primer plano los intereses nacionales, en detrimento comunitario. No hay que olvidar que muchos países pertenecientes al antiguo bloque soviético,  tras tres décadas de libertad, les es difícil ceder la soberanía que has ganado a una entidad supranacional. Es en esta dirección se han concentrado los esfuerzos de los euroescépticos. La llamada al nacionalismo y el autogobierno tiene suficiente prestigio para el público y el esfuerzo de Europa se vuelve inútil.

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            Otra razón que se interpone en el camino de la unificación política europea son los intereses a menudo divergentes. El interés nacional de un Estado miembro en un momento puede muy bien no tener vínculos con el interés del estado vecino o que se encuentran en otro extremo geográfico. De este modo se crea y mantiene algunas lagunas. Tanto la brecha económica y política la diferencia es más visible en la mentalidad nacional. Los Estados que han sufrido algún tipo de opresión tienden a ser más escépticos acerca de las políticas comunitarias. Por ejemplo, Ludovik Orban en Hungría toma medidas solo contra los refugiados. Las directivas europeas no tienen ningún valor. Este es un ejemplo fácil para revelar lo teorizado anteriormente.

                En conclusión, la #Unión Europea es un proyecto político de estado a bastante joven y de escenarios que se enfrentan; actualmente puede inducir una cierta dirección para el futuro, esperemos una dirección favorable que hacer de esta entidad una realidad geopolítica económico y social con un papel importante en el escenario mundial.