Mucho se ha hablado sobre la ola de inmigrantes y refugiados que la Unión Europea ha estado recibiendo durante todo el 2015, y ahora sabemos que durante julio, los Estados que son miembros aceptaron la propuesta que se hizo por la Comisión Europea en la cual se aceptarían 20 mil refugiados de fuera de la Unión y los redistribuirían gracias a un sistema de cuotas. Pero el problema está en que varias capitales se negaron a que esto fuera un mecanismo obligatorio, así que rebajaron la cantidad a 22 mil, aunque después de que termino el verano no les quedo de otra más que admitir a los 40 mil refugiados que habían llegado a Grecia e Italia.

Durante una cumbre en Bruselas que se llevó a cabo en el mes de septiembre, los jefes de gobierno y de estado firmaron un acuerdo en el que, después de mucha discusión, se redistribuirían otras 120 mil personas, las cuales también habían llegado a Grecia e Italia.

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Pero un mes después de que se pactó eso, la realidad es muy distinta. Podemos ver imágenes con grandes colas y tanques en Eslovenia, movilizaciones por toda la #Unión Europea, a Hungría y Croacia con sus fronteras cerradas, personas que duermen víctimas de las lluvias y el frío, más centros de detención, etc… Durante todo este tiempo la Unión ha ofrecido 854 plazas de refugiados, pero solamente se han recolocado a 86 refugiados.

Natasha Bertaud, la portavoz de la Comisión Europea, compartió estas cifras hoy 23 de octubre por la mañana, aunque no quiso dar información sobre el paradero de los 86, aunque se ha mencionado que cerca de 20 personas llegaron a Finlandia y que otras docenas llegaron a Suecia.

Por otro lado, Margaritis Schinas, portavoz jefe de la Comisión, ha comentado que esta consiente que estas cifras son perfectas para un titular, pero que en realidad las cosas son mucho más complejas.

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Asimismo comento que sabe que muchas personas necesitan ayuda urgentemente, pero ha dejado muy claro que “No es un rechazo de dos años”.

Es un hecho que el mecanismo no es sencillo, especialmente porque muchos de los refugiados se niegan a ser redistribuidos a otros países que no sean Alemania o Suecia, países que tienen prestaciones sociales generosas y dónde ya hay algunas comunidades de personas sirias.