La presión migratoria ha disminuido en Italia, pero continúan sucediéndose las tragedias en el mar Mediterráneo. Pasado el verano y con la llegada del otoño, se han reducido el número de personas que intentan cruzar el mar para alcanzar las costas italianas. Sin embargo, los casos continúan siendo frecuentes y las desgracias se repiten. Aunque disminuye su frecuencia, no cesan los rescates de personas que se embarcan en barcazas desde el Norte de Libia con el único objetivo de entrar en Europa a través de Italia, una entrada natural. 

En la última de estas desgracias, la enésima en las costas mediterráneas, participaron agentes españoles de la Guardia Civil.

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Con su nave Río Segura, que patrulla el Mediterráneo dentro de la operación comunitaria Tritón, la Guardia Civil socorrió a 633 inmigrantes que estaban a la deriva en aguas cercanas al Norte de Libia, en el Canal de Sicilia. Son 509 hombres, 81 mujeres y 43 menores de edad, que fueron desembarcados en el puerto italiano de Taranto, al sur del país, en la región de Apulia. 

En el rescate participaron, además de la Guardia CIvil, la nave Bersagliere, de la Armada italiana, que fue el centro de coordinación del rescate; la nave Fiorillo de los guardacostas italianos y los barcos Dignity I y Bourbon Argos, de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).

Entre las personas rescatadas, estaba el caso de una mujer que había dado a luz dentro del barco Dignity I de la organización no gubernamental MSF, que actúa en el Mediterráneo.

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Era una mujer procedente de Camerún que fue atendida por el personal sanitario de la ONG a bordo del barco que le rescató. 

El más dramático de los casos fue la muerte de ocho jóvenes, de entre 20 y 25 años. Ya habían fallecido al ser rescatados y no se pudo hacer nada por salvar sus vidas. Todavía se desconocen las causas de su muerte, aunque serán investigadas. En la mayoría de los casos, los inmigrantes que mueren a bordo de las barcazas lo hacen por deshidratación y por golpes de calor. Los más desafortunados suelen ir en la bodega del barco, la parte más asfixiante, en la que se hacina la gente y se intoxican con los gases del motor del barco, por la falta de ventilación y el proceso de combustión de un barco que normalmente está destartalado y en malas condiciones. 

Los rescatados serán trasladados a distintos centros de acogida repartidos por Italia. Aunque pueda parecer que es el final de sus problemas, no todo es tan sencillo. Les seguirá un largo proceso hasta solicitar el reconocimiento de su estatus como refugiado y se enfrentarán a problemas en el papeleo. 

En este sentido, el coordinador general de MSF en Italia, Stefano de Carlo, denunció irregularidades en Pozzallo, en la isla de Sicilia (al sur del país).

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Ha denunciado que a muchos inmigrantes se les han dado notificaciones para ser expulsados después de haber sido rescatados en aguas cercanas a Italia. Sin casi darles atención sanitaria, se les ha solicitado que abandonen el centro de acogida, algo que De Carlo estima ilegal. 

El problema denunciado por la ONG afecta a más de 100 personas, entre las que hay mujeres -entre ellas, mujeres embarazadas-, al menos dos menores de edad, y más de una persona que necesitaba asistencia sanitaria. 

El papa Francisco y el drama migratorio 

La bodega del barco, el lugar en el que más inmigrantes mueren #Crisis #Inmigración