La ciudad eterna ya no es lo que era. Roma vive un deterioro sin precedentes que afecta a casi todos sus ámbitos. Y que se ve empeorado con la también escandalosa dimisión del alcalde, Ignazio Marino, del Partido Democrático (el mismo del primer ministro, Matteo Renzi). Una caída que tiene muchas partes.

Una de ellas tiene que ver con el sistema de transporte público. Los autobuses de la ciudad no respetan los horarios, los conductores hacen casi la mitad de horas que los conductores de otras ciudades italianas como Milán o Nápoles y gran parte de los usuarios ni siquiera paga el precio del billete de autobús.

Más de lo mismo en los trenes de Metro.

Anuncios
Anuncios

El Metro de Roma es, de por sí, mucho más limitado que el de otras capitales europeas y cuenta con solo dos líneas, que cierran a las 23:30h de la noche. A la escasez de horario se le suman las huelgas encubiertas de los conductores. Es lo que realizaron durante este verano: encendían el aire acondicionado a temperaturas gélidas cuando los trenes estaban vacíos, o ponían la calefacción a hora punta en agosto, cuando estaban abarrotados. 

Parte del deterioro está también en el caos circulatorio de la ciudad, abarrotada de turistas durante casi todos los meses del año, y en el sistema de recogida de basuras. Un sistema deficitario que deja las calles sucias y residuos que permanecen días e incluso meses. 

Al caos romano se le suma la dimisión del alcalde. Marino presentó su dimisión a pocos días del inicio del Año Santo Extraordinario, que comenzará el próximo 8 de diciembre.

Anuncios

La oposición al completo solicitó la dimisión de Marino, quien gastó 20.000 euros de dinero público en los dos últimos dos años en cenas y cargos de representación. Los medios de comunicación publicaron facturas de cenas en la que estaba el alcalde con su mujer en un restaurante cercano a su casa y un día festivo.

Este fue el último escándalo que afrontó Marino, pero antes hubo más. También tuvo que escuchar las palabras del papa Francisco, quien dijo que él no había invitado al alcalde de Roma al viaje que el pontífice hizo por Estados Unidos y Cuba. Marino había dicho que le había invitado el papa, versión que quedó desmentida por Jorge Bergoglio. A continuación dijo que había sido invitado por otros alcaldes, pero no dejó claro quién se había hecho cargo de los gastos del viaje.

A todo esto, se suman otros escándalos. El más importante de ellos es el caso de corrupción Mafia Capitale, una trama mafiosa entre políticos y empresas públicas que dejó patente cómo en Roma existen también tramas mafiosas, y no solo en el sur de Italia.

Anuncios

El día en el que se debatió en el pleno sobre el caso, Marino estaba de vacaciones -a pesar de que la fecha estaba convocada con mucho tiempo de antelación-.

Marino también estaba de vacaciones cuando la capital italiana celebró una espectacular misa a un capo mafioso, Vittorio Casamonica. En agosto, una iglesia romana celebró un multitudinario funeral, en el que el capo mafioso fue despedido con música de El Padrino, pétalos de rosa lanzados desde un helicóptero y con el féretro arrastrado por una carroza. 

El Sínodo de la Familia 

El viaje histórico del papa por Cuba y Estados Unidos  #Crisis