Hace ya cuatro días que un alud gigante sorprendió a los habitantes de la aldea El Cambray II, a 15 kilómetros de la capital de Guatemala. Según han informado las autoridades guatemaltecas, 131 muertos y 300 desaparecidos han sido el resultado de esta tragedia de la naturaleza.

"Técnicamente ya no es posible encontrar supervivientes, pero humanamente haremos todo lo posible", dijo el oficial del comando de incidentes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Sergio Cabañas. Las últimas viviendas a las que se ha accedido están inundadas por lo que la esperanza de encontrar a alguien con vida es cada vez menor.

Anuncios
Anuncios

Tres días son el límite habitual que establecen los protocolos internacionales para encontrar supervivientes, las estadísticas no juegan a favor.

Durante el sábado los equipos de rescate no consiguieron encontrar a nadie con vida y el domingo, en el lugar del derrumbe solo había cadáveres. El alud arrasó con muchos de los hogares de los locales por lo que las iglesias cedieron espacios para velar a sus muertos y el ayuntamiento hizo lo propio donando ataúdes.

De los 131 cuerpos recuperados, 53 todavía se encuentran sin identificar. En cuanto a los desaparecidos, el Ministro de Defensa, el general Williams Mansilla, recalca que aún hay esperanzas de disminuir la cifra porque hay personas que buscaron refugio en casas de parientes o amigos y que ahora mismo se cuentan como posibles víctimas.

Anuncios

Por ello, el portavoz municipal pidió que se notificara esta circunstancia para eliminarlos de la lista provisional de desaparecidos. 

Este desastre natural que azotó el pasado jueves la aldea guatemalteca ha sido calificado como uno de los peores aludes de la historia del país. Sin embargo, el secretario ejecutivo de la Conred, Alejandro Maldonado, afirmó que ya estaba anunciado y que era de esperar que sucediera una tragedia así debido a los 600 asentamientos vulnerables a inundaciones que hay en el país.

Guatemala es una nación que tiene una larga experiencia en desastres naturales de este tipo, las intensas lluvias y los huracanes están a la orden del día. Aparte de ello, la extrema pobreza que se extiende a lo largo del país y que lleva a muchos a vivir en zonas peligrosas no ayudan a que los daños de estas tragedias sean menores. #Crisis #Accidentes