Tres semanas de discusión para llegar a acuerdos sobre los temas que la Iglesia considera que afectan más a las familias, los resultados son escasos. Es la conclusión del Sínodo de la Familia celebrado en el Vaticano y concluido ahora. El documento final aprobado es más una declaración de intenciones que un texto que refleje la apertura que ha expresado desde el inicio de su papado Jorge Bergoglio. Porque cambios aperturistas ha habido pocos. Sí ha habido, en cambio, mucha polémica, informaciones falsas, la estudiada salida del armario de un prelado polaco y el mensaje final del papa afirmando que obispos y cardenales han utilizado "métodos no del todo benévolos" a lo largo de estos días. 

Los divorciados vueltos a casar no podrán recibir la comunión aunque los religiosos sí piden "más comprensión" hacia ellos.

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Tampoco ha habido cambios en la postura de la Iglesia hacia los homosexuales, hacia quienes pide que se eviten discriminaciones, ni sobre las nuevas formas de familia o el aborto. 

El papa ya había anunciado que no sería él quien tomara las decisiones en esta reunión extraordinaria, sino que serían todos, los 270 padres sinodales, "como si de un parlamento se tratase". Las reuniones son a puerta cerrada, pero sí ha trascendido  que los religiosos contaron también con testimonios reales de 13 matrimonios, que han ofrecido su punto de vista y contado su experiencia a la apertura de cada sesión. 

El papa sí ha enviado varios mensajes para recordar su insistencia en que hay ciertas cosas que tienen que cambiar en la Iglesia. "Los tiempos cambian y los cristianos tenemos que cambiar continuamente", dijo un día antes de concluir el Sínodo de la Familia.

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"Nuestro comportamiento tiene que moverse continuamente según las señales de nuestro tiempo", insistió, en un mensaje que ha repetido en diversas ocasiones. 

Lo que también hubo en estas tres semanas de discusiones han sido más enfrentamientos de los esperados, que han llevado al papa a acusar a cardenales y obispos de usar "métodos no del todo benévolos" para abordar las distintas posiciones. Y es que en este Sínodo se han recordado las viejas conspiraciones vaticanas. Y la importancia no es menor, porque de este texto dependerán las próximas decisiones adoptadas por el pontífice. 

Comenzó con la aparición en público de Krzusztof Charamsa, el prelado polaco de 43 años que declaró su homosexualidad y presentó a su pareja -de origen catalán- justo antes de comenzar el Sínodo de la Familia, una aparición que el Vaticano estimó como una provocación y un intento de condicionar las decisiones que se tomasen en él. Pero los problemas continuaron con una carta falsa que supuestamente dirigían unos cardenales al papa.

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También se publicó que el papa tenía un tumor en el cerebro y que había cogido un helicóptero para visitar a un médico japonés en la Toscana. Filtraciones a la prensa, noticias falsas y la aparición del religioso que sale del armario. Estrategias que al #Papa Francisco no han gustado y que ha criticado, aunque siempre con la mirada puesta en el inicio del Año Santo Vaticano, que comenzará el próximo 8 de diciembre.

El Vaticano expulsa a un cura por salir del armario

Comienza en el Vaticano el Sínodo de la Familia #Religión