Hay muchas historias en el mundo, y todos los días se van creando nuevas. Algunas de estas historias son conmovedoras, felices y buenas, mientras que otras están llenas de maldad. Pero también hay  historias curiosas en la que los malos no se pudieron salir con la suya por pequeñeces. Tal cual es el caso de la siguiente:

Con 27 años de edad, el arquitecto German Sent, no perdió algunas de sus pertenencias de valor a manos de tres asaltantes que lo atacaron gracias a que los pantalones que llevaba puestos esa madrugada eran sumamente ajustados, lo que le impidió a los tres asaltantes poder sacar su cartera y su iPhone 6 de sus bolsillos.

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German compartió su historia, en la que menciona que todo comenzó cuando caminaba solo por las calles de Nueva York aproximadamente a las cinco de la mañana, justamente cuando tres personas lo arrojaron al suelo y lo sometieron para intentan quitarle las cosas de valor que llevaba en sus bolsillos. Afortunadamente ninguno de ellos pudo tener éxito al sacarle las cosas de sus bolsillos, ya que cómo comenta German, sus pantalones eran tan apretados que apenas cabía un dedo de los asaltantes en ellos. Esta historia se la conto al New York Post.

A pesar de que Graham no puso ninguna resistencia contra estas tres personas, debido a que él sabía que no había nada que pudiera hacer para defenderse de estos tres delincuentes, estaba completamente indefenso y ellos eran superiores, pero gracias a que sus pantalones les impedían sacar sus pertenencias cómodamente, no les quedo de otra más que verse obligados a huir del lugar en el que lo atacaron con las manos vacías, y es que en situaciones cómo estas debes de ser lo más veloz que puedas, sino las autoridades u otras personas te pueden detener.

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Entonces, en pocas palabras, podemos decir que gracias a que el joven Graham se compró unos pantalones que no le quedaban bien, o a que estuvo subiendo de peso durante los meses anteriores, tuvo la oportunidad de llegar a su casa a contarle la historia a sus seres queridos y amigos, con todas sus pertenencias, y lo más importante, sano y salvo.

Al igual que nosotros, Graham Sent califica esta experiencia que tuvo que vivir como “Aterradora y graciosa al mismo tiempo”, ya que en el momento se debe de haber sentido muy aterrado, pero unos momentos después de darse cuenta que se fueron con las manos vacías gracias a sus pantalones seguro que le vio la gracia.

Tal vez ahora que has leído la historia de este arquitecto neoyorkino dejes de ver mal los pantalones ajustados y te animes a usar unos de vez en cuando, al menos cuando vayas a un lugar en el que sabes que corres mayores probabilidades de ser asaltado. #Estados Unidos