El ex primer ministro de Portugal José Sócrates ya no está en la cárcel de Évora, en donde se encontraba desde noviembre de 2014 por una investigación sobre fraude fiscal, corrupción y blanqueo de capital. Después de 10 meses de prisión, Sócrates ha dejado hace unas horas la prisión de Évora para ir a su residencia como el único implicado en la “Operación Marqués”, que permanecía preso, pues los otros seis implicados están en libertad condicional, o  en prisión domiciliaria, algunos de ellos con vigilancia electrónica.

El juez decidió que Sócrates fuera  de la cárcel a prisión domiciliaria sin necesidad de una pulsera electrónica, como hace unos meses, en que el fiscal había solicitado esa medida, pero Sócrates no aceptó y eligió seguir en prisión a estar con la pulsera electrónica, considerándolo un oprobio y una ofensa.

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Sócrates,  al dejar el #Gobierno en 2011, había ido a vivir  a vivir a París, donde mantuvo un modus vivendi de lujo pese a que no recibía ingresos pues había renunciado, altruistamente,  a su pensión como ex primer ministro.

La mencionada Operación Marqués que ha sido descrita por la prensa como “la caída de los amos” (refiriéndose a la acogida en la prisión de Évora de otros 3 casos VIP en poco espacio de tiempo: el otro era el primer banquero, de los Espírito Santo: Ricardo Salgado, y Armando Vara, ministro con Sócrates), trata de demostrar que el ex primer ministro  José Sócrates se benefició del blanqueo de alrededor de 23 millones de euros, en contubernio con su amigo y empresario, Carlos Santos Silva con un sofisticado  sistema de entregas ocasionales de dinero. Este dinero fue conseguido por Santos Silva ya entonces un poderoso empresario,  gracias a dos amnistías fiscales aprobadas por Sócrates en su mandato.

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El argumento de la defensa del ex primer ministro, para justificar el esquema, es que Sócrates vivía del dinero de unos apartamentos  propiedad de su madre, que habían sido vendidos y que su amigo (y supuesto cómplice) le iba prestando dinero. #Corrupción