Cuando los niños tienen 8 años, la mayoría se preocupan por llegar a sus casas a jugar, divertirse, salir con los amigos y no hacer la tarea, Harald Helfgott, de Perú, a esa edad tenía otras preocupaciones muy distintas a las que tenían sus amigos, él se hacía preguntas que casi ningún niño de primaria se haría.

¿Cómo qué preguntas? Bueno, algunos buenos ejemplos serían: ¿Cómo se puede encontrar la raíz cuadrada de -1?, ¿Cómo se puede encontrar la raíz cuadrada de un número imaginario? O ¿Qué es lo que hace que 0.9999 hasta el infinito llegue a ser 1?

Harald buscaba por su lado las respuestas a las preguntas que el solo se hacía, comento: “Encontraba un enorme placer en responder mis propias preguntas en la escuela”.

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Harald nació el 1977 en Lima, Peru, en cuanto tuvo la edad suficiente asistió a la escuela en la capital del país. Después del pasar de los años sus conocimientos fueron creciendo junto con su curiosidad matemática, hasta que llego a tener una brillante carrera.

Para entrar a la universidad salió de su país, estudiando en la Universidad de Brandeis en Estados Unidos, para después hacer un doctorado en Princeton y un post doctorado en Yale, para de esta forma llegar a convertirse en un investigador top del Centro Nacional de la #Investigación científica en Francia.

En este 2015 Harald se conviertio en el científico más joven y en el primer latinoamericano en ganar la Cátedra Humboldt, la cual le da a sus beneficiarios 3,5 millones de euros por responder a una pregunta que había estado molestando a los científicos desde hace 275 años: ¿Es verdad que todo número impar mayor que cinco puede expresarse como la suma de tres números primos?.

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Esta pregunta nació gracias a la conjetura débil de Goldbach, la cual fue hecha por el prusiano Christian Goldbach en el 1742, cuando le envió una carta a su colega Lonhard Euler de Suiza, en la que comentaba que todo número par mayor a dos se puede describir como la suma de dos números primos, y que todo número impar mayor de cinco se puede describir como la suma de tres números primos.

Ninguno de estos dos estudios pudo llegar a comprobar las afirmaciones, por lo que simplemente se quedaron como conjeturas. La segunda conjetura se llamado “débil” porque estaba incluida dentó de la primera, por lo que esta se comenzó a llamar “fuerte”.

Fue en el 2005 cuando Harald comenzó a dedicarse a encontrar la respuesta y comprobar la conjetura débil de Goldbach. En el 2012 se acercó mucho a la repuesta, por lo que trabaja en las mañana, en las tardes y por las noches antes de dormir en este proyecto, incluso quito el internet de su casa para no tener ninguna distracción.

En el 2013 comprobó que la conjetura débil de Goldbach era cierta en un trabajo de 73 páginas.