“Mamadou Diallo Kaba, de Guinea Conackry, más conocido como Mohamed o Kaba, propuso mostrar a través de la fotografía que esas personas inmigrantes que trabajan en la calle de ‘dale dale’, o que ayudan a las personas a subir la compra a casa cuando salen cargados del supermercado, no solamente son ‘aparcacoches’, sino que tienen una vida, una familia, que tienen estudios, que saben idiomas, que tienen sueños, ilusión, una vida… para que la próxima vez que los vean, las personas se cuestionen y valoren a las personas inmigrantes que ven en la calle”.

Con estas palabras, mostrando qué sienten los inmigrantes que se ponen en la calle a ayudar con pequeños trabajos para conseguir algo de dinero, explica Rebeca Acedo Calvete, responsable de Accem Ceuta, cómo surgió el proyecto de Fotografía que han desarrollado en el Festival de las Culturas Tingitana, celebrado en Ceuta entre el 3 y el 6 de septiembre. 

Un proyecto de fotografía social que muestra “la vida y cultura, trayectoria y emociones de las personas inmigrantes y refugiadas que viven en Ceuta”.

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El objetivo era "transmitir ese lado que generalmente no vemos, acercando la realidad más humana de estas personas y desmitificando estereotipos”, explican desde Accem. “La magnitud y sensibilidad de estas historias a través de la fotografía nos ha sorprendido y atrapado a medida que el proyecto iba creciendo, transformándose y tomando forma”, agrega.

El otro proyecto con el que Accem ha participado en este festival es con una muestra de teatro. “Eran ocho personas, mucha ilusión e ideas”, explica Acedo. Contaron con la fotógrafa Alicia Samiñan y con las actrices Miriam Rodriguez y Sandra Marcos -todas ellas voluntarias de Accem- para formar a los inmigrantes, tanto con su equipo, como con sus conocimientos. “La experiencia de la exposición de fotografía va más allá de las fotos. Mohamed explicaba el proyecto a sus compañeros y las personas se ofrecían a ser retratadas y fotografiadas pero quedaba una parte muy importante: mostrar sus vidas.

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Mohamed y Mamadou recogían la información de las personas fotografiadas y con el apoyo de Manon Moreno, becaria francesa de un master internacional de migraciones en el Mediterraneo, hacían una entrevista personal a cada persona fotografiada y recogían algunos aspectos a resaltar, puesto que cada vida, cada experiencia englobaba muchas cosas y teníamos que hacer un resumen”, explican desde la asociación.

“En el equipo de Accem no contamos con que las personas tenían tantas cosas que contar, con que tenían unas vidas muy interesantes, y algunas de ellas muy duras. Por un lado, algunos tuvieron que huir de sus países, no tenían otra opción, otros, empezaban a ser conscientes que la esperaba el sueño europeo, de tener una vida mejor no era tan bonito puesto que habían empezado a experimentar la dureza de la espera, el rechazo y la discriminación”, detalla.

“Dimos la palabra, dimos un espacio, dimos confianza y aprendimos que quieren hablar, ser escuchados. Tienen mucho que decir, tenemos mucho que aprender”, apuntan.

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“Esas historias nos han tocado, porque nos las contaban ellos mismos, porque escuchar historias cargadas de una gran carga emocional en primera persona no te dejan indiferente". "En algunas entrevistas han saltado lágrimas, otras personas han compartido qué les duele y les ha hecho llorar, otras han compartido su intimidad, historias de amor pero no han querido que se incluyera en la exposición, incluso quería que se publicaran aunque tuvieran temores fundados que les pudiera pasar algo, motivos por los cuales quitamos la identidad o imagen de algunos de ellos”, reconoce. #Crisis #Inmigración