"Soy Mohammed Barry, tengo 25 y vengo de Guinea. Me encanta participar en los debates, poner en tela de juicio la opinión de la gente, leer e informarme sobre cuestiones políticas. Además, me gustaría mejorar tanto como sea posible en mis estudios porque es importante para mí participar en la mejora de las condiciones de vida de mi país, y luchar contra la corrupción. Mi abuelo era jefe de su pueblo, y su estatuto ha hecho que su hijo, que es mi padre, sea capaz de seguir los estudios que los colonos habían creado para la gente de su condición. Mi padre todavía hace viajes de ida y vuelta a la aldea para ver a mi abuela a pesar de que nos hayamos trasladado a la capital.

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La familia es muy importante para mí, sobre todo mi madre".

"Cuando veo esa foto de mí, la primera palabra que me viene a la cabeza  es desolación. A veces pienso que si no hubiera dejado a mi familia detrás de mí... Lo más difícil es la humillación. Yo tenía una casa, un coche... y cuando llegué a Marruecos, dormí en chabolas de plástico que había encontrado, junto con otras 20 personas. Nos insultaban en la calle simplemente porque somos negros, una mujer incluso nos vertió un cubo de agua encima. Pasé la primera noche entera llorando [VIDEO]".

Esta es una de las historias que ha recopilado Accem para la muestra de fotografía social, en el Festival Tingitana de Ceuta.  #Inmigración