Una noticia poco conocida, que ha sido divulgada por el diario francés Le Monde hace pocos días, y que ha preocupado muchísimo a las Universidades japonesas. Varias de ellas han protestado por la pretensión gubernamental y otras no tanto. Aquí lo explicaremos.

El pasado junio, el Ministro de #Educación, Habukun Shimomura, mandó una carta a los 86 directores de las Universidades que hay en Japón, solicitando “abolir o reconvertir los Departamentos de Ciencias Humanas o Sociales para favorecer a ciertas disciplinas que sirvan mejor a las necesidades de la sociedad”.

Después de esto, 26 universidades han anunciado la intención de cerrar estos departamentos.

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Entre las sesenta que aparte de esto enseñan Derecho y Economía, diecisiete han dicho que ya no admitirán más inscritos en Ciencias Sociales. Todo ello se desprende asimismo de una encuesta publicada en el diario conservador “Yomiuri Shimbun”, que cita al “Time Higher Education”.

Al enterarse, organismos como el Consejo Científico del Japón se ha horrorizado y su “profunda preocupación concerniendo que el impacto potencialmente grave que provoque una directriz administrativa al futuro de las Ciencias Humanas y Sociales en Japón”.

Las Universidades de Tokio y Kyoto, las más importantes, no aplicarán la medida. Lo han dicho rotundamente sus directores. También se ha quejado el de la de Shiga, Takamitsu Saga, en un artículo para “Japan Times”, calificando de “postura anti-intelectual” la del Gobierno.

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No es la primera vez que un Gobierno japonés quiere hacer algo así contra Ciencias Sociales y Humanas: en 1960, el entonces Primer Ministro, el también conservador Nobusuke Kishi, intentó algo parecido, pero fracasó. Ello lo recuerda Saga en su artículo, igual que recuerda algo ocurrido en el Japón de la II Guerra Mundial: “Una injusticia permitió que los estudiantes de Ciencias Naturales e Ingeniería fueran reformados, y que los de Ciencias Humanas debían servir en el Ejército”.

Los expertos creen que esta pretensión viene de las medidas que el Primer Ministro Shinzo Abe viene aplicando desde que llegó al poder hace cuatro años y fue reelegido con mayoría absoluta. Se le llama popularmente “Abenomics”. Medidas que marcan una tendencia acusadamente conservadora de la Economía nacional. Asimismo, la obsesión de Abe es que haya muchas más Universidades japonesas entre las cien mejores del mundo de aquí a diez años. Quiere que haya diez, cuando actualmente sólo hay dos.

Saga recuerda que la Enseñanza superior de su país “está bajo control del Control para la Competitividad Industrial, compuesta por nueve Gabinetes ministeriales, siete dirigentes de empresas y dos representantes de las Universidades, salidos de Ingeniería e Economía”, y que allí, la influencia y presiones del sector privado es muy alta.

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Desde que llegó al poder, Shinzo Abe ha tratado de devolver en cierta manera al Japón a ciertas tradiciones o maneras de hacer que se habían olvidado desde el final de la II Guerra Mundial: que el Ejército japonés pueda volver a enviar tropas al extranjero o a reescribir la Historia en ciertos hechos que su país cometió entonces y que él considera calumnias, como la actitud japonesa cuando la invasión de China u otros países asiáticos. #Universidad