Hace unos días, era noticia el robo de cerca de 4.000 pasaportes sirios en blanco y el posterior ingreso  de miles de extremistas del #Estado Islámico en la Unión Europea haciéndose pasar por refugiados. Esta información se supo tras las declaraciones de dos contrabandistas locales al diario británico Sunday Express que aseguraban haber ayudado a más de una docena de terroristas a entrar en Europa. Por otro lado, desde el propio Estado Islámico se confirmó esta infiltración como una venganza por los ataques aéreos de la coalición internacional que lidera Estados Unidos. Los extremistas se mezclan con los refugiados que salen desde puertos de Turquía y llegan hasta Italia. Parece ser que, además, se dirigen mayoritariamente a países como Suecia y Alemania, según el citado diario. El ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, en declaraciones recientes, ha afirmado que se aumentarán las medidas de control a todos aquellos que soliciten asilo y que procedan de #Siria, para así evitar filtraciones por parte de los miembros de ISIS. 

Resulta paradójico que muchos de los refugiados que huyen de la guerra y del terrorismo del Estado Islámico se mezclen, sin saberlo, con sus verdugos, quienes les utilizan no solo como propaganda del terror, sino para entrar en la Unión Europea de forma legal y financiada por los países miembros.

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Parece, pues, una estrategia bien planificada. Hace unos días, la terrible imagen de un niño sirio que yacía muerto en playas turcas sacudía las conciencias de millones de personas. De forma paralela, el numero de huidos por la guerra aumentaba de modo exponencial. Inmediatamente, la Comisión Europea tomaba cartas en el asunto y proponía  aumentar la acogida de refugiados por la guerra de Siria. Polonia se comprometía a aceptar a más de 40.000 personas, mientras que República Checa y Eslovaquia ofrecían abrir un corredor ferroviario para que los sirios llegaran a Alemania. A España se le pidió que acogiera a 15.000 más de los previstos. En total, se reubicará a 160.000 refugiados para repartirlos de forma más equitativa en toda Europa. Por otro lado, la extrema situación de los refugiados está desviando otro problema que habrá que resolver a medio y a largo plazo: la capacidad de acogida de los países receptores.

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¿Hasta cuándo sería posible alimentar, dar hogar y asistencia sanitaria a miles de personas en países como el nuestro, ahogado por la crisis económica y el paro laboral? España, según datos del Instituto de Estudios Económicos (IEE), es uno de los diez países de la OCDE con más paro de larga duración. No obstante, esta información parecen no haber sido tenida en cuenta por  la Comisión Europea,  cuyo reparto de refugiados se ha designado según la población del país, el PIB total y la tasa de desempleo. España, junto a Francia y a Alemania, será uno de los tres países que más refugiados recibirá próximamente.

Crédito de la imagen: REUTERS/Dimistris Michalakis