Es incuestionable que, para muchas personas, el aborto humano es un tema tabú, un tema prohibido y polémico, debido a los reparos morales que puede suscitar. ¿Se mata a un ser vivo o simplemente se interrumpe un embarazo? En efecto, se trata de una cuestión peliaguda, de difícil consenso, ya que los reparos morales y los prejuicios y valores adquiridos a lo largo de nuestras vidas determinarán nuestra postura de una forma tan sólida que, sin duda, será muy complicado que un abortista convenza a un no abortista, y viceversa.

No obstante, más allá de nuestros ideales, de nuestros pensamientos, de nuestros reparos, casi ajenas al debate, encontramos vidas humanas, vidas que sufren y que padecen las consecuencias sobre las que se polemiza.

Anuncios
Anuncios

Y son esas vidas, por lo tanto, las que por toda lógica tendrían que tener la última palabra. Por eso, Amnistía Internacional de Chile ha lanzado una campaña de sensibilización contra la criminalización del aborto en ese país, pues se considera que esta medida supone una forma de desprotección contra la mujer, contra su salud (física y/o mental) y contra sus derechos. Esto se debe a que en Chile se criminaliza el aborto sea cual fuere la causa de la preñez o las consecuencias para el feto. En efecto, este hecho no deja de ser paradójico si tenemos en cuenta que en aquel país gobierna una precisamente una mujer, Michelle Bachelet, una mujer que además, para más casualidad, es titulada en medicina.

Esta iniciativa está siendo promocionada mediante un vídeo que recoge testimonios de mujeres chilenas que acarrean problemáticas diversas relacionadas con su embarazo, y para las cuales la interrupción de la gestación supondría una solución.

Anuncios

Uno de los casos más escalofriantes es el de Isabelle, mujer de 39 años residente en Chile, quien tras 18 semanas de gestación recibió de su médico la peor noticia posible: su hija no era viable, es decir, no sobreviviría tras el parto. Isabelle relata el espeluznante suplicio de: “imaginarme a mi bebé, nacer y agonizar muy rápidamente porque su cuerpo no puede funcionar”.

Víctimas de violaciones o mujeres con previsibles complicaciones en el parto que puedan conllevar riesgo de muerte, tampoco pueden abortar en Chile, lo cual supone “una violación de los derechos humanos en toda regla” a juicio de Roberto Morales, presidente de Amnistía Internacional en este país.

Las vidas de estas personas, sin duda, corren también peligro cuando acuden a clínicas clandestinas en busca de un aborto ilegal, tal y como relata la presidenta del Colegio de Matronas y Matrones, Anita Román, quien apostilla “no hay nada que ampare la decisión de las mujeres”.

Sin duda, habrá quien siga pensando en la conveniencia o no de la despenalización del aborto.

Anuncios

Cada cual está en su derecho de expresar la opinión que mejor le parezca y de defender lo que crea más justo. Sin embargo, casos como estos no dejan de ser sobrecogedores, y llaman a la reflexión sobre las consecuencias que la criminalización total del aborto pueden provocar no sólo en las mujeres, sino también en sus hijos. #Educación #Religión #Libertad