Un equipo de científicos ha desarrollado un nuevo proceso que permite obtener metano a bajo costo utilizando los posos del café. Se ahorra y es bueno para el medio ambiente.

En un mundo en el que se beben cada año unos 400 mil millones de tazas de café, según Christian Kemp y su equipo de investigadores en Pohang (Corea), de la Universidad de Ciencia y Tecnología, podrían ayudar para limpiar el medio ambiente y lograr hacer un combustible de bajo costo.

El café que nos da energía, y no a nuestro cuerpo sino también para emplear en nuestras casas. El equipo de científicos de Kemp ha desarrollado un nuevo proceso que utiliza los posos del café para capturar el metano en la atmósfera, lo que tiene una doble ventaja: la reducción de un importante gas que produce el efecto invernadero y que además se va acumulando y la obtención de un combustible muy económico. 

El proceso parece relativamente simple: los posos del café se empapan en hidróxido de sodio y se calienta en un horno a 700-900 °C.

Anuncios
Anuncios

En menos de 24 horas se obtiene carbón activado que puede capturar el metano de la atmósfera.

 Desde el punto de vista industrial el proceso es es muy útil ya que utiliza materiales de desecho y requiere poco  "tiempo de cocción" sobretodo comparado con los necesarios para la obtención de energía con otros materiales con propiedades similares. 

Los posos de café parecen ser la clave de esta pequeña revolución verde: "Después de añadir el hidróxido sódico los posos de café llegan a ser capaces de absorber casi cualquier cosa", dice Kemp. El estudio, publicado en la revista Nanotecnología. A veces tenemos las soluciones más cerca de lo que podamos imaginar, incluso en nuestras propias casas, y las usamos a diario y no caemos en la cuenta ello hasta que alguien lo descubre. Esta es la magia de la ciencia, descubrir las cosas que parecen no estar presentes pero que son muy importantes para la humanidad una vez reparamos en ello.

Anuncios

                                                                                                   #Investigación científica #Ecología #Calidad de vida