Gill Pharaoh, una mujer británica de 75 años de edad sin problemas serios de salud, decidió poner fin a su vida en una clínica suiza de eutanasia el 21 de julio acompañada por su pareja, lo que desató un nuevo debate sobre el derecho a morir.

Según el Daily Mail, su pareja desde hace 25 años John Southall dijo que Pharaoh había estado hablando con familiares y amigos sobre acabar algún día con su vida desde hace más de 20 años. Su decisión de morir se basa en el deseo de no envejecer y convertirse en una carga para su familia.

Pharaoh, quien trabajó como enfermera y había escrito dos libros sobre el cuidado de pacientes de edad avanzada, escribió sobre su decisión en un blog titulado "Mi última palabra".

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La enfermera dijo que ella se mantuvo en forma y con una vida activa hasta que cumplió los 70, pero un caso severo de herpes cambió eso. En su blog dijo que ya no podía hacer las cosas que solía amar como la jardinería y la cocina, y que su tinnitus era una "gran distracción". También admitió que sus irritaciones eran "comparativamente triviales" e insistió en que ella no estaba deprimida "Quiero que la gente me recuerde como soy ahora" relataba en su blog.

También instó al gobierno a legalizar el suicidio asistido para los que lo soliciten: "Yo no promuevo esta acción para cualquier persona que no quiera hacerlo", escribió. "Yo no quiero el derecho a la eutanasia para los enfermos mentales o discapacitados físicos".

Debido a este caso, muchas voces ponen en duda que la mujer se encontrara en un estado psicológico saludable, y critican el "turismo suicida" que se ha creado en torno a las clínicas eutanásicas suizas en los últimos años.

Un portavoz de Care Not Killing, que se opone a la eutanasia y el suicidio asistido, dijo al Sunday Times, "Este es otro caso muy preocupante que envía un mensaje escalofriante acerca de los verdaderos valores de la sociedad actual y como se ocupa de las personas mayores en el Reino Unido".

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Muchas asociaciones británicas critican el papel publicitario de los medios de comunicación al respecto del "turismo suicida", quienes sospechan que detrás de ésta y otras noticias se esconden intereses económicos para no asumir los costes de la jubilación de los ancianos, así como de fomentar la idea de que la vida debe acabarse una vez finalizado el periodo laboral, en lugar de mejorar los medios sociales para el cuidado de las personas de avanzada edad, lo cual supondría para el gobierno un gasto adicional que no se quiere asumir.

Mientras tanto, la mayoría de nosotros asistimos atónitos a estos casos cada vez más habituales, preguntándonos si un diagnóstico de herpes es justificación suficiente para solicitar el suicidio asistido.

#Depresión #Enfermedades