Agosto de 2015 no se parece al octavo mes de cada año que acostumbrábamos a vivir los venezolanos. Antes era “el mes de las vacaciones”, ahora es el tiempo de olvidar las maletas y sacar cuentas para ver cómo hacemos rendir nuestros sueldos de tal manera que duren 15 días y así no endeudarnos más para comer o arreglar cualquier electrodoméstico que tuvimos la desdicha de que se nos dañara.

Según el Bank of America la inflación en Venezuela superará el 170 por ciento este año y el nivel del desabastecimiento también está por encima del 60 por ciento. Sin embargo, lo más preocupante no es eso, sino que no se ha tomado ni una sola medida para corregir esta situación que ya no es solo de productos alimenticios o de higiene personal, porque también alcanza a medicamentos, vehículos y auto partes.

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Precisamente, al hablar de automóviles, desde hace más de año y medio el #Gobierno que tanto se refiere a la  “guerra económica” intervino y maneja las dos empresas que producen baterías para vehículos y, en la actualidad,  adquirir uno de estos artículos, indispensables para que funcione el carro, depende de un sorteo, o de que usted pague casi tres veces el sueldo mínimo (7.400 bs f) de un mes por comprarla en el mercado negro.

Tal vez muchos de ustedes conozcan Maracaibo, allí en una larga avenida de esta ciudad llamada La Limpia es fácil ver como se entrecruzan tres  largas filas de vehículos; una para los cauchos o neumáticos, otra para las baterías y la tercera conformada por quienes necesitan surtir de gasolina el tanque de su auto.

Si hablamos de #Alimentos el asunto es como para ponerse a llorar porque los tradicionales tequeños y pastelitos, hechos con harina y rellenos con queso, pollo, papa o carne, cuestan más de 50 bolívares cada uno, por lo que el desayuno de UN venezolano ya no baja de 150 bolívares “fuertes”.

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Recuerde que usted debe comer al comenzar cada día y son 30 días por mes.

Por si fuera poco, agosto es el mes de inscribir a los niños y adolescentes en el colegio. Los institutos privados triplicaron el precio de sus matrículas, mientras que los públicos ante la desesperante situación han decidido que los niños pueden ir sin cuadernos, ni libros y sin uniforme a las aulas.

Ante todo este panorama, amigo lector, el gobierno nacional no ha ejecutado acción alguna, salvo expropiar empresas privadas, que le devuelva la esperanza a quienes tenemos la desdicha de no haber podido conseguir aun hacia donde emigrar, para tratar de rescatar algo elemental para el ser humano como es la calidad de vida.

Irónicamente, mientras en otros países se habla del carro google y de vehículos último modelo para quien con su esfuerzo trabaja y lo puede disfrutar, en Venezuela si usted tiene la desdicha de chocar o ser chocado pagar la pintura de una pieza de su vehículo puede costar casi lo mismo que costó  todo el carro hace ocho años.

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Por lo visto pasarán muchos agostos más antes de que el venezolano piense de nuevo en vacaciones y atrás hayan quedado los días de la supervivencia debido a que hace poco más de 20 años los siempre inconformes habitantes de este país creyeron en que acabando con los adecos y copeyanos, los dos partidos políticos tradicionales, se solucionarían todos los problemas.